PD1: San Agustín nos dice: «Ama y haz lo que quieras». ¿Lo hemos entendido bien, o todavía la obsesión por aquello que es secundario ahoga el amor que hay que poner en todo lo que hacemos? Trabajar, perdonar, corregir, ir a misa los domingos, ayudar a los demás, cumplir los mandamientos..., ¿lo hacemos porque toca o por amor de Dios?
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