PD: No podemos dejar de pensar en todas esas personas que subieron a un tren sin imaginar que quizá no volverían a casa.
Tenían planes, sueños, abrazos pendientes, personas a las que querían volver a ver. Quizá dejaron un «te quiero» para después, una llamada sin hacer o un perdón para otro día. Pensaban que habría tiempo.
Y qué poco conscientes somos de lo frágil que es la vida. Vivimos preocupados por el mañana, esperando el momento perfecto, dejando para después lo que de verdad importa. Y olvidamos que cada día que Dios nos regala es un milagro.
Señor, hoy te pedimos por todas las víctimas y sus familias. Abraza a quienes están sufriendo y dales la fuerza que solo Tú puedes dar.
Y enséñanos a vivir agradecidos, a querer sin miedo, a perdonar sin orgullo y a no dejar para mañana el amor que podemos entregar hoy.
Porque el mañana no nos pertenece. Pero hoy, gracias a Ti, todavía tenemos la oportunidad de amar.