PD: Creerse mejor que los demás
(Soberbia):
El demonio no necesita que peques
para hacerte caer. Le basta con que te creas mejor que los demás.
Puedes ayunar, rezar durante
horas, dormir poco, dar limosna y hacer grandes obras por Dios y, aun así, caer
en una trampa espiritual: la soberbia.
Satanás puede superar al hombre
en muchas facetas. Pero hay algo que no puede ofrecer a Dios: la humildad.
Y aquí se encuentra el peligro;
no basta con evitar el pecado; también debemos vigilar el orgullo que puede
esconderse detrás de nuestras buenas obras.
Puedes rezar y terminar
admirándote a ti mismo. Puedes dar limosna y despreciar a quien no lo hace.
Puedes practicar la virtud y convertirla en un motivo para sentirte superior.
El problema no es hacer el bien,
sino hacerlo para alimentar tu ego en lugar de acercarte a Dios.
La soberbia precedió a la caída
del demonio. Cristo, en cambio, nos mostró el camino de la humildad haciéndose
servidor y entregando su vida por nosotros.
Por eso, esta pregunta es más pertinente que nunca; ¿estamos practicando la virtud para acercarnos a Dios o para convencernos de que somos mejores que los demás?