PD: Impresionante: Trump llama al Papa León XIV “un insulto a Jesús” y lo dice el Presidente de Estados Unidos.
El Pontífice pierde la paciencia y le respondió improvisando con dureza, de pie, ante una solemne asamblea en el Vaticano, con un mensaje sin ira.
Fue mensaje poderoso, conmovedor, que a muchos dejaba atónitos, con la boca abierta, fundamentado en la fe, en la responsabilidad y en la verdad.
- “El Presidente de los Estados Unidos sostiene que yo insulto a Jesús”, dijo con una voz serena pero firme. “Pero reflexionemos con honestidad — ¿qué insulta las enseñanzas de Cristo?”
- “¿Quieren saber qué insulta verdaderamente a Jesús? - preguntó.
- “Es cuando damos la espaldas a quienes sufren, cuando cerramos nuestros corazones a los pobres, y cuando elegimos el poder por encima de la compasión mientras otros claman por misericordia.”
- “Saben qué insulta a Jesús? Es olvidar la dignidad de cada ser humano, ignorar el dolor de las familias en crisis, y negarse a escuchar las voces de los más vulnerables entre nosotros.”
- “Saben qué insulta a Jesús? Es crear división donde debería haber unidad, esparcir miedo donde debería haber esperanza, y apartarnos de la justicia cuando tenemos la responsabilidad de defenderla.”
No era una réplica, sino algo mucho más profundo. El Papa León XIV, conocido por su humildad y su compromiso inquebrantable con la paz, transformó el enfrentamiento en una reflexión sobre la conciencia en lugar de un conflicto.
No escaló las tensiones, la elevó a un nivel moral universal.
- “No pretendo ser perfecto”, admitió.
- “Pero me esfuerzo cada día por recorrer el camino de la compasión, para servir, escuchar y para amar, como todos estamos llamados a hacer.”
Luego una frase que resonó mucho más allá del Vaticano y de Roma.
- “Si verdaderamente creemos en un mundo moldeado por la paz y la misericordia, entonces, ¿por qué no trabajamos con más ahínco para traer esa realidad a nuestras vidas, aquí y ahora, unos por otros?”
Esa fue su respuesta. No con ira, con convicción, recordándole al mundo que la verdadera fuerza no se encuentra solo en el poder, sino en la conciencia, la humildad y el amor.
Tremendo e improvisado cada palabra que decía..,, hablando con lodo su corazón