26/2/26

lecturas

PD: Jorge Luis Borges dijo cómo ser un buen lector:

“Yo les aconsejaría lo que mi padre me dijo: que leyera mucho ante todo, que viera en la lectura no una obligación sino un goce.

Creo que la frase ‘lectura obligatoria’ es un contrasentido, la lectura no debe ser obligatoria.

No se puede hablar de ‘placer obligatorio’, ¿por qué?, el placer no es obligatorio, el placer es algo que buscamos. ¿‘Felicidad obligatoria’?

La felicidad la buscamos también.

Pues bien, yo he sido profesor de literatura inglesa durante veinte años en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, y siempre les aconsejé a mis estudiantes: si un libro les aburre, déjenlo.

No lo lean porque es famoso, no lean un libro porque es moderno, no lo lean porque es antiguo. Si un libro es tedioso para ustedes, déjenlo, aunque ese libro sea ‘El Paraíso Perdido’, que para mí no es tedioso, o El Quijote, que para mí tampoco es tedioso.

Pero si un libro es tedioso para ustedes, no lo lean, ese libro no ha sido escrito para ustedes. La lectura debe ser una forma de la felicidad.

Lo que yo aconsejaría a esos posibles lectores de mi testamento que no pienso escribir: yo les aconsejaría que leyeran mucho, que no se dejaran asustar por la reputación de los autores, que leyeran buscando una felicidad personal, un goce personal. Es el único modo de leer.

Si no, caemos en la tristeza de las bibliografías, de las citas, de fulano, luego un paréntesis, luego dos fechas separadas por un guion, y luego, por ejemplo, una lista de libros que han escrito de aquellos que han escrito sobre ese autor, y todo eso es una desdicha.

Yo nunca les di biografía a mis alumnos. Les dije: ‘No, no lean nada de lo que se ha escrito de fulano de tal, Shakespeare no ley? una línea sobre ?l y escribi? la obra de Shakespeare, ustedes no se preocupen de lo que se ha dicho sobre Shakespeare, lean ustedes a Shakespeare’.

Si Shakespeare les interesa, muy bien. Si Shakespeare les resulta tedioso, déjenlo: Shakespeare no ha escrito aún para ustedes.

Llegará un día en que Shakespeare será digno de ustedes y ustedes serán dignos de Shakespeare.

Mientras tanto, no hay que apresurar las cosas. Sí, yo aconsejaría ante todo la lectura y la lectura hedónica, la lectura del placer, no la triste lectura universitaria hecha de referencias, de citas, de fechas.

Yo he tomado examen durante veinte años en la Facultad de Filosofía y Letras y tengo un orgullo, uno de los pocos de mi vida: no hice jamás una pregunta.

Yo les decía a mis estudiantes: ‘Háblenos, por ejemplo, del Doctor Samuel Johnson, háblenos de la poesía anglosajona, háblenos de Shakespeare, háblenos de Oscar Wilde, háblenos de Shaw, y hablen, digan lo que piensen, yo prometo no interrumpirlos, prometo no hacerles una sola pregunta o preguntarles una sola fecha porque yo mismo no las sé y se descubriría mi ignorancia, pero ustedes hablen si es que el tema les interesa’.

E hicieron excelentes exámenes así. En cambio hay profesores muy torpes que hacen preguntas, porque no saben tomar exámenes".

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