PD: Hoy empieza la Cuaresma. Una nueva conversión, mediante el ayuno, limosna y oración, con un mandato de la Iglesia: abstinencia de la carne.
La clásica objeción de la abstinencia de carne los viernes, miércoles de ceniza y viernes santo, además del sentido propio de la carne en referencia a la carne de Cristo, hay algo que subyace y que es fundamental: la docilidad.
La Iglesia pide esto. Pues ya está.
"Pero es que yo creo que me cuesta más otra cosa". Pues muy bien, prívate de ello, pero también de la carne.
La gran tentación detrás de todas ellas es la soberbia, la tiranía de nuestro propio criterio.
De eso también debemos librarnos, y en esta cuestión tan simple se nos pone a prueba una vez más. La Conversión es también esta docilidad.
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