17/3/26

batalla cultural

PD El catolicismo ha sido, probablemente, el mayor vencedor de la batalla cultural en la historia de la civilización.

Transformó un mundo pagano donde prácticas como el infanticidio, el abandono de niños o incluso sacrificios humanos eran comunes. Introdujo una idea revolucionaria: la vida humana es sagrada porque existe un solo Dios y Cristo ya se sacrificó por todos. Ya no se necesitaban víctimas humanas para agradar a los dioses.

También elevó la dignidad de la mujer. Frente a sociedades donde la mujer era propiedad del padre o del marido, el cristianismo introdujo la posibilidad de elegir una vida consagrada a Dios, el consentimiento libre en el matrimonio y la prohibición de prácticas como la poligamia o el divorcio arbitrario del hombre.

Muchas de las instituciones que hoy sostienen Occidente nacieron en su seno: hospitales, orfanatos, universidades y redes de caridad.

Por eso es imposible dar la batalla cultural sin encontrarse con el catolicismo. Cuando buscamos las raíces de los valores que queremos defender, inevitablemente llegamos a él. Por esa razón el catolicismo es citado por autores contemporáneos,

como en el libro "Batalla Cultural" de @AgustinLaje, y también era fuertemente defendido por Olavo de Carvalho, un intelectual Brasilero responsable por el surgimiento de la verdadera derecha en Brasil y quien también defendía el rezo del santo rosario.

Está claro porque no se puede separar el cristianismo de la batalla, la historia también muestra su papel en la defensa de la civilización: Poitiers (732) frenó la expansión islámica en Europa occidental, Lepanto (1571) y Viena (1683) detuvieron al Imperio otomano.

En 1917, en las apariciones de Fátima, la Virgen María advirtió que en Rusia estaba naciendo un sistema que negaría a Dios y que sus errores se extenderían por el mundo si no se rezaba por su conversión. Meses después estalló la Revolución Bolchevique, y el comunismo efectivamente se expandió durante el siglo XX persiguiendo sistemáticamente la fe cristiana.

En el siglo XXI esa misma ideología que nació en Rusia y fracasó en Europa, hizo metástasis a nuestro continente americano y es lo que combatimos hasta el día de hoy en hispano América.

Además la propia Virgen María es un antídoto al feminismo tóxico en América.

Hoy las cruzadas ya no se libran con espadas, sino con ideas. Pero la batalla sigue siendo la misma: defender la civilización occidental cristiana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario