PD: Hoy celebramos la Anunciación del Señor. No es un episodio más. Es el instante en que Dios entra en la historia por la puerta de la libertad de una mujer. Y todo cambia.
1️⃣ «Mirad: la virgen está encinta» (Is 7,14). Lo que parecía imposible se cumple. Dios no abandona su promesa. Aunque el hombre dude, Él sigue siendo fiel.
2️⃣ Hoy se cumple de verdad el «Aquí estoy» del salmo. No es solo una frase bonita. Es la actitud que hace posible la salvación.
3️⃣ Hebreos nos revela lo que ocurre en ese momento: Cristo entra en el mundo diciendo «He aquí que vengo para hacer tu voluntad». La Encarnación es obediencia.
4️⃣ Y en Nazaret, en silencio, sucede lo más grande: «El Verbo se hizo carne». Dios no se queda lejos. Se acerca hasta lo más concreto de nuestra vida.
5️⃣ El ángel entra en la vida de María. Como Dios entra en la nuestra: discretamente, pero con una palabra que lo cambia todo.
6️⃣ «Alégrate, llena de gracia». Todo comienza en Dios. La iniciativa es siempre suya. La gracia va por delante.
7️⃣ «No temas». Porque cuando Dios llama, no aplasta. Sostiene. No quita nada, lo da todo.
8️⃣ María pregunta: «¿Cómo será eso?». La fe no es ciega. Busca entender para entregarse mejor.
9️⃣ «El Espíritu Santo vendrá sobre ti». La obra es de Dios. Esto nos sitúa: no se trata de hacerlo todo nosotros, sino de dejarnos hacer.
🔟 Y entonces, el centro de todo: «Hágase en mí según tu palabra». Aquí comienza nuestra redención. En un sí humilde, pero total.
1️⃣1️⃣ Hoy celebramos ese sí. Pero también que Dios sigue esperando el nuestro. La Encarnación no es solo un hecho pasado. Es una llamada presente.
1️⃣2️⃣ Porque cada vez que uno dice «hágase», Cristo vuelve a entrar en el mundo. Y ahí empieza la vida cristiana de verdad.
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