PD : Uno de los mayores
problemas de nuestra generación no va a ser el dinero. Va a ser la soledad.
Cada vez veo a más gente de mi
generación incapaz de mantener una relación, incapaz de comprometerse con nada
y convencida de que siempre habrá algo mejor esperándoles.
Ya nada parece suficiente. Ni la
pareja. Ni formar una familia. Ni tener hijos. Ni construir algo a largo plazo.
Todo tiene que ser perfecto. Y en cuanto aparece el primer problema, la primera
discusión o la primera incomodidad, se cambia de pareja.
Vivimos en la generación con más
formas de conectar que nunca y, al mismo tiempo, en la generación que más sola
se siente.
Porque nos han vendido que la
libertad consiste en no depender de nadie. Que comprometerse es una carga. Que
tener hijos es un problema. Que construir una familia te quita vida.
Y mientras tanto cada vez hay más
gente que llega a los 45 años con cientos de contactos y absolutamente nadie a
quien llamar cuando tiene un problema serio.
Lo peor es que muchos no se dan
cuenta ahora. Se darán cuenta dentro de 20 o 30 años.
Cuando los padres ya no estén.
Cuando los amigos empiecen a hacer su vida. Cuando las fiestas ya no llenen.
Cuando los viajes ya no tapen el vacío. Y cuando descubran que las relaciones
humanas necesitan años para construirse.
A veces tengo la sensación de que
estamos sacrificando compañía futura por comodidad presente.
Y quizá el gran problema no sea que vayamos a tener menos dinero que nuestros padres. Quizá el problema sea que vamos a llegar mucho más solos.
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