PD: En la homilía de ayer sobre los discípulos de Emaús, ayer en Kilamba, el Papa León XIV reflexionó sobre las veces que, como en Emaús, no vemos al Señor que camina con nosotros. Nos concentramos en el dolor y no en la esperanza y quedamos «paralizados por el dolor».
« Él está vivo, ha resucitado y camina a nuestro lado cuando recorremos el camino del sufrimiento y la amargura, abriéndonos los ojos para que podamos reconocer su obra y concediéndonos la gracia de recomenzar y reconstruir el futuro».
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