23/10/26

no seas mediocre

PD: Ayer celebramos el día de San Juan Pablo II. Siempre me marcó el no tengáis miedo y lo de la “mediocridad”

«No tengas miedo. No os conforméis con la mediocridad. Remad mar adentro y echad vuestras redes para pescar.

Te lo ruego: nunca, nunca renuncies a la esperanza, nunca dudes, nunca te canses y nunca te desanimes. No tengáis miedo».

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19/10/26

caritas

PD: Más del Papa: “La oración se hace eficaz cuando tiende hacia el prójimo. La “caritas” generada por el Espíritu Santo es el amor de Dios derramado en nuestros corazones: un amor que se convierte en compromiso de vida y de servicio. Este amor ha de ser la meta, el estilo y el sentido de nuestra vida.”

16/10/26

Dios está siempre con nosotros aunque no lo sintamos...

PD: A veces Dios no cambia las circunstancias que nos hacen sufrir, porque primero quiere sanar aquello que llevamos roto por dentro.

Y aunque haya días en las que cueste rezar, sonreír o encontrar esperanza, recuerda algo:

Dios también está contigo cuando no eres capaz de sentirlo. 

15/10/26

confiar en Dios

PD: A veces Dios no nos explica el porqué. Solo nos pide que confiemos.

Y cuando todo se quiebra, cuando llegan el miedo, el dolor y las lágrimas, descubrimos que nunca nos ha soltado de su mano.

La fe es descansar el corazón en Dios, aunque no lo podamos ver. 

9/10/26

Ya en casa!!!

Como sabes, el sábado me dio un infarto. Con lo joven que soy. No entendía nada, salvo el puñetero tabaco que echaré de menos el resto de mi vida… Lo curioso fue ese mismo día: 16:00 horas: Hospital Puerta Hierro, me atiende un cardiólogo muy joven, que hacía guardia. Como suelo hacer, le doy palique, para que se sienta más cómodo. Su cara me inspiraba esa energía de la juventud que hacen lo que sea. Pensé: estoy en buenas manos. Por la noche todo se torció. Me dijo que me iba a parar el corazón y arrancármelo con las palas para quitarme una arritmia grande que no le gustaba, pero que me dormía para que no lo viera. No funcionó. Siguió con medicinas a saco para quitar eso que no quería que tuviera: tampoco funcionó y me hijo un neumo tórax (no sé lo que es). Cuando le veía con la cara muy preocupada le fui dando ánimo: que yo estaba preparado para morirme y que él hiciera lo que pudiera, que todo saldría bien, y que sino que yo ya había tenido una vida plena. Por ultimo a las 03:00, me dijo que el cateterismo para meterme un stent, que me iban a hacer el lunes, me lo tenía que adelantar, que no podíamos esperar más… Lo consiguió y después de tanto lio, empezó a sonreír a las 06:00 de la mañana. Me di cuenta, estaba fuera de peligro… Se llama Juan Carlos Lopez Azor. Y es un fenómeno. Le pedí que me hiciese el seguimiento. Y nos dimos un fuerte abrazo de gratitud. Le debo la vida porque la tentación podía haber sido haber tirado la toalla… Y él aguantó, fue probando hasta que me estabilizó.

 

En teoría no puedo trabajar en dos meses. No aguantaré ni de coña, me aburriría. Así que puede que cambie estas semanas la frecuencia de los emails, pero lo que necesites, me tienes al teléfono

 

Un fuerte abrazo,

 

PD: No le pidas a Dios una vida sin cruces.

 

Pídele la fe para abrazarlas, la fuerza para cargarlas y la humildad para entender que, incluso cuando no comprendes el camino, Él sabe hacia dónde te lleva.

 

A veces, confiar también es caminar sin ver.

2/10/26

para amar más y darnos a los demás

PD: Un día como hoy San Josemaria fundó el Opus Dei, un camino de santificación de la vida ordinaria en medio del mundo. Han pasado muchos años y se han hecho muchas cosas. Pero para lo que de verdad ha servido es para acercar a mucha gente a Dios, para poner el mensaje de amor que nos dio el Señor por encima de todo, para amar más y darnos a los demás…

1/10/26

se parece a San Juan Pablo II

PD: Leo esto en la web:

El Santo Padre ha regresado al Vaticano, y hoy me gustaría hablar de algo que me ha desestabilizado bastante.

Desde la primera noche, el 8 de mayo de 2025, cuando apareció en la logia, muchos vieron lo mismo. La sonrisa, la mirada, la forma de levantar la mano. Recordaba a Juan Pablo II. No hace falta ser experto. Estaba ahí. Un papa que no se esconde detrás del protocolo, que mira de verdad a la gente.

Después, no es solo el rostro. Es la manera de ser papa.

Va hacia las multitudes. Viaja. Baja a la calle. En Francia lo vimos en los Campos Elíseos, en el Estadio de Francia, en Lourdes, y la gente dijo simplemente: «son los mismos». No porque sean idénticos. Porque dan la misma impresión. Un padre que no tiene miedo de estar cerca.

Muchos quieren al Santo Padre por eso.

Porque habla de paz sin hacerla una idea lejana. Porque parece un hombre, no una institución. Porque sonríe de verdad. Porque viene de lejos, de Chicago y del Perú, y se siente que no ha pasado toda su vida en los pasillos. Porque insiste en la unidad sin gritar, y en la dignidad humana en una época en que todo empuja a hacer lo contrario.

Juan Pablo II también tenía eso. Esa capacidad para hacer que millones de personas se sientan miradas.

León XIV no es Wojtyła. El mundo ya no es el mismo. Pero la necesidad, ella, no ha cambiado. La gente quiere un papa que esté ahí. Visible. Humano. Firme sin ser frío.

Por eso la semejanza me ha tocado tanto. No era solo física. Despertaba un recuerdo. El de un papa al que dábamos ganas de escuchar, y sobre todo de amar.

Que el Señor bendiga al Santo Padre, que lo guarde, que le dé fuerza y paz. Y que aquellos que lean estas líneas sean también bendecidos, allí donde estén. Amén.