PD: El Papa ayer:
PD: El Papa ayer:
PD: Me ha encantado esto de Eva Galan:
Estoy comiendo y en la mesa de al
lado hay un padre con su hijo pequeño.
El niño no para de hacerle
preguntas. Y él responde a todas. Sin mirar el móvil ni una vez.
Al levantarme le digo: “Qué
paciencia tiene usted”.
Me mira y responde algo que me
dejó pensando…
“No es paciencia. Es que sé que
algún día dejará de preguntarme.”
Me cuenta que tiene otros dos
hijos mayores.
Uno vive fuera. El otro trabaja y
tiene su propia vida.
Los ve, hablan y se llevan bien.
Pero ya no le dicen “papá, mira
esto” veinte veces al día.
Y me dice:
“Cuando son pequeños darías
cualquier cosa por cinco minutos de tranquilidad. Cuando crecen, darías
cualquier cosa por recuperar cinco minutos de aquel ruido.”
Quizá nuestros hijos no necesitan
que les demos tantas cosas.
Quizá necesitan que dejemos de mirar otras cosas mientras todavía nos están mirando a nosotros.
PD: No cansarse nunca de seguir empezando siempre... Es nuestro sino, empezar de nuevo cada día. Si caemos, al confesionario. Si dudamos, pedirle al Señor más fe. Si no tenemos ganas, pedírselas. Todo esto nos pasa a todos. Y hay que saber volver cada día, volver a empezar de nuevo…
PD: A veces creemos que Dios no escuchó nuestra oración porque el sufrimiento no desapareció. Y quizá estamos mirando la respuesta desde el lugar equivocado. Santo Tomás de Aquino lo explica de una forma impresionante: si comprendiéramos cómo Dios utiliza nuestras aflicciones para nuestra salvación, entenderíamos que incluso en ellas nuestra oración ha sido escuchada.
El problema es que nosotros pedimos que desaparezca el dolor, mientras que Dios puede estar utilizándolo para transformarnos.
Hay sufrimientos que no entendemos. Puertas que se cierran. Planes que fracasan. Personas que se van. Momentos en los que rezamos y parece que el cielo permanece en silencio.
Y entonces pensamos: “Dios no me está escuchando.”
Pero la fe cristiana nos propone una perspectiva mucho más profunda: Que Dios permita una prueba no significa que nos haya abandonado. A veces aquello que nosotros llamamos obstáculo, Dios lo utiliza como instrumento. Como una medicina amarga que no queremos tomar, pero que necesitamos para sanar.
El sufrimiento no es bueno en sí mismo. Pero Dios puede sacar un bien incluso de aquello que nos hace sufrir. Quizá esa cruz que hoy no comprendes no sea el final de tu camino. Quizá sea precisamente aquello que Dios está utilizando para prepararte para el siguiente paso.
PD: Esta noche me voy a mi curso de formación. Son 5 días (no habrá email hasta el miércoles, pero me podéis llamar para lo que sea). Todos los años lo hago y aprendo mucho. Convivo con otras personas que tienen mi mismo carisma. Rezamos juntos y nos dan formación de la buena, para que la mimeticemos y la podamos trasladar a los demás… Espero que lo notes y aprovecharé los días para volver a encontrarme con Dios.
PD: Las caídas de un hombre
suelen empezar por tres cosas:
«Los excesos — Las mujeres — El
dinero»
Y las caídas de una mujer suelen
venir de cuatro:
1. Hablar de más — 2. Quejarse
constantemente — 3. Ser desagradecida con los suyos — 4. Presumir
Quien consigue mantenerse lejos
de estas cuatro cosas, se protege de muchos problemas.
No siempre son los grandes
errores los que terminan destruyendo una vida.
A veces empiezan con algo mucho
más pequeño:
Una palabra de más.
Una queja que se convierte en
costumbre.
Una falta de gratitud.
O la necesidad constante de
demostrar lo que tienes.
La verdadera disciplina consiste en saber de qué debes mantenerte alejado.
PD: Hoy celebraremos el nacimiento de la Virgen María. Según una antigua tradición, María nació en el hogar de san Joaquín y santa Ana. Dios quiso que la Madre del Salvador llegara al mundo en la sencillez de una familia. Su nacimiento nos recuerda que el Señor puede preparar, en lo pequeño y cotidiano, algo mucho más grande de lo que alcanzamos a imaginar.
Dijo ayer el Papa: En Jesucristo, Dios ha elegido las condiciones históricas más humildes y a la más humilde de las criaturas, María, para manifestar la originalidad de su Reino, en el que no hay lugar para la prepotencia y donde la omnipotencia es creación, servicio y cuidado de la vida: En Jesucristo, Dios ha elegido las condiciones históricas más humildes y a la más humilde de las criaturas, María, para manifestar la originalidad de su Reino, en el que no hay lugar para la prepotencia y donde la omnipotencia es creación, servicio y cuidado de la vida.
PD: Regalo de un nuevo sacerdote a sus padres: https://x.com/ObispoMunilla/status/2096293942148866446/video/1
PD : Hay que hacer
muchas cosas sin esperar nada a cambio:
PD: No debes avergonzarte de volver a Dios después de haberte alejado. No importa cuánto tiempo haya pasado, cuántas veces hayas fallado o cuánto te cueste comenzar otra vez. Dios no te recibe con una lista de reproches; te espera con misericordia.
PD: Ayer el Papa León XIV dijo: Esta tarde damos inicio al “Tiempo De La Creación”, período de cinco semanas dedicadas a la oración y al compromiso por el cuidado de la “casa común”. De la contemplación de la creación y del encuentro con el Creador nace la conciencia de nuestro lugar especial en el maravilloso plan de Dios y de nuestra responsabilidad personal y colectiva en el cuidado de la armonía original.
PD: Hace poco celebramos a San Agustin. Quiero recordarte el conocido párrafo del libro de sus Confesiones: "¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y tú estabas dentro de mí y yo afuera, y así por fuera te buscaba; y, deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo, mas yo no estaba contigo. Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no existirían. Me llamaste y clamaste, y quebrantaste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y curaste mi ceguera; exhalaste tu perfume, y lo aspiré, y ahora te anhelo; gusté de ti, y ahora siento hambre y sed de ti; me tocaste, y deseé con ansia la paz que procede de ti."