30/10/26

a contracorriente

PD: Ir a contracorriente:

El cristianismo nunca fue una religión diseñada para encajar en el mundo. Fue una llamada a transformarlo.

Zavala plantea una cuestión que hoy resulta incómoda:

¿Qué significa realmente seguir a Cristo en una sociedad donde sus enseñanzas chocan cada vez más con la mentalidad dominante?

Ser cristiano implica defender que existen verdades que no dependen de lo que vote la mayoría.

Que el bien y el mal no son simples preferencias personales y que la libertad no consiste en hacer todo lo que deseamos, sino también en aprender a elegir lo que es bueno.

Significa defender la dignidad humana cuando resulta incómodo, practicar la fidelidad cuando se desprecia el compromiso, perdonar cuando el mundo exige venganza y sacrificarse por los demás cuando todo nos invita a pensar únicamente en nosotros mismos.

Cristo no nos pidió que nos escondiéramos de la sociedad ni que adaptáramos el Evangelio para recibir su aprobación.

Nos pidió que fuéramos sal de la tierra y luz del mundo (Mateo 5, 13-14).

Y eso tiene un precio: a veces seremos incomprendidos, rechazados o considerados anticuados. Pero la popularidad nunca ha sido el criterio para determinar si algo es verdadero.

La pregunta es si estamos dispuestos a vivir nuestra fe también cuando hacerlo tiene un coste.

Porque seguir a Cristo cuando todo el mundo está de acuerdo es fácil. Lo difícil, y quizá lo más necesario hoy, es seguirlo cuando hacerlo significa ir a contracorriente. 

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