3/11/26

Todos los Santos

PD: En el Día de Todos los Santos que acabamos de celebrar, la Iglesia nos recuerda que nuestra historia no termina en una tumba.

Que el Cielo existe. Que la muerte no tiene la última palabra. Que detrás de cada despedida hay una esperanza que Cristo nos regaló con su Resurrección.

Y que todos esos santos que hoy celebramos también tuvieron miedo. También lloraron. También conocieron la soledad, el sufrimiento, las tentaciones y las noches en las que parecía que Dios guardaba silencio.

No fueron santos porque nunca cayeran, sino porque nunca dejaron de buscar a Dios.

Quizá hoy estés atravesando uno de esos momentos en los que cuesta encontrar sentido a lo que sucede. Quizá eches de menos a alguien, tengas el corazón roto o sientas que tu fe se está apagando.

Pero recuerda algo: Dios no te ha creado únicamente para sobrevivir a esta vida. Te ha creado para vivir eternamente junto a Él.

Y cuando llegue el día de nuestro último suspiro, no importará cuánto dinero acumulamos, cuántas personas nos admiraban o cuántos éxitos conseguimos.

Importará cuánto amamos. Cuánto perdonamos. Cuánto de nuestra vida entregamos a Dios y a los demás.

Porque el mayor éxito de nuestra existencia no será conseguir todo lo que el mundo nos prometió.

Será llegar al Cielo y descubrir que, después de toda una vida buscándolo, Jesús nos estaba esperando con los brazos abiertos. 

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