28/6/17

de un sacerdote de la Madre Teresa de Calcuta

PD1: Estuve en una charla que dio el Padre Pascual Cervera sobre la madre Teresa de Calcuta, y me impactó todo lo que nos contó de sus vivencias con ella, que fueron muchas, durante largos años. Aquí un resumen de lo que nos dijo que no tiene desperdicio:

LA MADRE TERESA Y EL SACERDOCIO

Padre Pascual Cervera y Padre Donald Haggerty

En el año 1980, unos meses después de que la Madre Teresa recibiera en Premio Nóbel de la Paz, tuve el privilegio de llevarla en mi coche a través de un barrio pobre de Madrid en el que ella estaba a punto de abrir una nueva casa de misión. Mientras conducía le pregunté: “Madre, ¿cómo podría yo querer más a los demás?” Ella respondió: “uno quiere a los demás si les sirve, si les ayuda, si se preocupa en ver cuáles son sus necesidades en ese momento concreto”. Llegábamos a nuestro destino y detuve mi automóvil justo enfrente de una iglesia. La Madre se volvió a mí con una gran sonrisa y dijo: “Mira, ahí tenemos a uno de los nuestros”. Se trataba de un pobre pordiosero que pedía en la puerta. Ella se acercó al indigente como si ya lo conociese. Sonriendo le felicitó por las monedas que había conseguido y que mantenía en una boina sostenida firmemente con una de sus manos. Pero inmediatamente la Madre buscó la otra mano que éste pobre hombre ocultaba vergonzantemente detrás de su espalda. Mientras iniciaba una cariñosa conversación con el mendigo tomó entre las suyas la mano lesionada -retorcida y deforme- y le preguntó cómo se la había dañado y si había sido doloroso. Contemplé cómo la cara de aquel hombre se volvía radiante de alegría a pesar de referir a la Madre que se trataba de un defecto de nacimiento que le había acompañado toda la vida.

A menudo he pensado en ésta temprana experiencia que viví con Madre Teresa. Toda la influencia que ella tuvo en mi vida a partir de ése momento, tiene mucho que ver con el impacto que causó en mí el episodio descrito. Pensé que en una situación similar mi reacción habría sido, tal vez, darle unas monedas al pordiosero. Jamás habría mirado sin embargo –como hizo la Madre- hacia esa otra pobreza mucho más profunda e interior del indigente, hasta descubrir el sufrimiento que aquella vergonzante tara física había ocasionado a lo largo de toda una vida. No habría conseguido nunca descubrir el dolor que se ocultaba tras la apariencia de embriaguez y miseria de aquel pobre hombre. Bastaron unos instantes para que Madre Teresa proporcionara a esa persona una dignidad que quizás no había tenido nunca. Y para ello bastó con transmitirle su profundo y sincero amor. Su interés para con él y la alegría de haberle visto.

Tengo que reconocer que comencé a ver el mundo con una luz diferente a partir de ese día. Pero pasó algo más en aquellos momentos iniciales míos con la Madre. Durante las ocasiones en que podía hablar con ella despacio, me dijo que dedicara más tiempo a la oración y que pasara ratos con Jesús en la Iglesia, hablando con Él y escuchando lo que Él tuviera que decirme. Observé que ella parecía rezar con naturalidad y sencillez. Cuando en lo sucesivo nos veíamos en sus conventos de Madrid o de Roma, lo primero que siempre hacía era llevarme a la capilla para ver a Jesús donde ella se arrodillaba con gran reverencia ante el Sagrario durante unos minutos. Si yo llegaba con acompañantes, ella nos invitaba a todos a ir a la Misa del convento. También nos convocaba a la Hora Santa y, aunque fuéramos muchos, siempre se las arreglaba para que cupiéramos todos. La Madre siempre se sentaba en el suelo de sus distintas capillas –incluso siendo ya muy mayor- pero en muchas ocasiones la recuerdo llevando sillas a sus visitantes para que se sintieran cómodos y a gusto.

Tras mi ordenación, Madre Teresa me recordaba con asiduidad el gran don que Dios me había confiado al permitirme hacer presente a Jesús en el altar durante la celebración de la Misa. A lo largo de los años me recordaba: “en la Misa no dices éste es Su Cuerpo, ésta es Su Sangre sino éste es Mi Cuerpo, ésta es Mi Sangre. Te conviertes por tanto en uno con Él en ese momento”. Deseaba la Madre sacerdotes santos y comprobé entonces su convicción de que Dios asiste al sacerdote de un modo especial. Me lo demostró –y de qué manera- la primera vez que la vi ya ordenado sacerdote. Fui a Calcuta y unos minutos después de entrar en la Casa Madre de la orden, se me acercó ella sonriente y con una inminente petición: “Padre –me dijo- fíjese Ud. lo bueno que es Dios. El Padre que iba a dar unas charlas en nuestra comunidad ha enfermado y en ese momento aparece Ud. para impartirlas” Traté de excusarme diciéndole que no está preparado y que necesitaba rezar y reflexionar sobre el asunto. Pero ella rechazó mis objeciones: “¡Padre, Ud. es un sacerdote y le necesitamos! El Espíritu Santo le iluminará. Deje que Dios le utilice”.

Unos años más tarde volvía a recordarme personalmente la necesidad de “dar permiso” a Dios sin dilación. Era una noche del año 1992 y yo me encontraba en mi rectoría de Nueva York. Sonó el teléfono y al otro lado de la línea escuché, sorprendido, la voz de la Madre: “Padre –dijo- hemos sido invitados a abrir una nueva casa en un país en el que la práctica de la religión ha sido prohibida y perseguida durante más de cuarenta años. ¿Podría Ud. venir a ayudarnos? Sin un sacerdote no tenemos ni Misa ni Sacramentos y por ello sin un sacerdote no podemos enviar a las hermanas. Padre, ¡hace tanto tiempo que las gentes de ese país no ven un sacerdote!” Le dije que debía pedir permiso al Cardenal O’Connor, a lo que ella repuso: “¿Cuándo, hoy?”. Le expliqué que en Nueva York era de noche a esa hora. “Entonces Padre vaya Ud. mañana”. Y a fe que los acontecimientos y trámites se desarrollaron con facilidad y rapidez. Una semana más tarde me encontraba diciendo Misa al aire libre en una montañosa región al norte de Albania. Era la primera Misa que, en décadas, se oficiaba en ese país. Una campana salvada de una iglesia destruida durante los años del comunismo -y que los fieles habían mantenido enterrada durante todo ese tiempo-, pudo sonar de nuevo unas horas antes del comienzo de la Eucaristía. Nunca podré olvidar las caras de aquellas pobres gentes que, al sonido de la campana, acudían a la celebración desde pueblos distantes, con el cansancio reflejado en sus rostros pero con lágrimas de alegría ante la dicha de tener Misa después de tantos años...

La rápida sucesión de acontecimientos en aquellos años, trae a mi memoria otra gran verdad de Madre Teresa. Entre sus Hermanas era bien conocida la insistencia de la Madre en el sentido de responder a Dios de manera inmediata y sin vacilación. Le gustaba poner el ejemplo de la Virgen María que acudió con celeridad a visitar a su prima Santa Isabel tras la Anunciación. Del mismo modo animaba a la gente a acudir con rapidez a atender a los pobres. Pero para ella ésta urgencia a la hora de servir a los necesitados era mucho más que el deseo de curar su sufrimiento: Cristo en persona estaba en esos pobres.

Un sacerdote amigo con quien comparto y presento éstas experiencias y reflexiones, recuerda una Misa del Gallo que concelebró en Nochebuena en Calcuta. La amplia capilla estaba repleta de Hermanas a las que acompañaban no menos de 300 voluntarios que, en calidad de cooperadores, ayudan con su trabajo a las Misioneras de la Caridad. La Madre, al finalizar la Misa, se situó en la puerta de la capilla que los presentes habían de cruzar al salir del templo. Saludó uno a uno a todos ellos con un franco apretón de manos para decirles seguidamente -mientras les mostraba expresivamente sus cinco dedos-: “a Mí mismo Me lo hicisteis. Nunca olvidéis esto”.

Con toda evidencia y certidumbre se puede afirmar que el amor que Madre Teresa mostró hacia los pobres a lo largo de toda su vida nacía de su amor a la Eucaristía. Éste mismo sacerdote al que acabo de referirme, cuenta también que ese mismo día oyó a una Hermana el siguiente relato. Una novicia que fregaba el suelo de la capilla tras una celebración eucarística, comprobó que una Hostia Consagrada se encontraba en el suelo entre el altar y el Sagrario. Tan pronto como la Madre se enteró acudió inmediatamente. Lo primero que hizo fue postrarse en la entrada de la capilla. A continuación se levantó y se acercó al lugar en que se encontraba la Sagrada Forma. Allí se arrodilló de nuevo y oró durante un plazo de diez minutos para, acto seguido, postrarse de nuevo ante la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Finalmente repuso la Hostia en el Sagrario. ¿Quién podría imaginar lo que Madre Teresa experimentó en esos minutos? En otra ocasión ella mismo refirió a éste sacerdote: “Mi vocación no es servir a los pobres sino servir a Jesús”. Es a ese Jesús -que ella amaba con todo su ser- a quien encontraba en la soledad de sus pobres y a quien, tal vez, vio de manera especial esa mañana en la pobreza de una Sagrada Forma tirada en el suelo de la capilla.

Una última experiencia vivida por mi amigo el sacerdote dice mucho de Madre Teresa y del regalo que ella ha supuesto para la Iglesia. Un día, un chiquillo de aspecto miserable y sucia indumentaria llamó al timbre de la Casa Madre en Calcuta. Dijo que quería ver a la Madre. Inmediatamente fue conducido, escaleras arriba, hasta su presencia. Ella se encontraba atendiendo a un visitante. El niño portaba cuatro trapos sucios que había encontrado por la calle y se los ofreció como donación. La Madre los tomó en sus manos, los situó en un banco y luego los extendió uno a uno lo mejor que pudo. Seguidamente los mostró en alto mientras comentaba al muchacho el magnífico servicio que su aportación iba a prestar a la limpieza de los cristales de la capilla, así como de la mesa de la sacristía y el horno de la cocina, entre otros cometidos. Seguidamente volvió a recoger los trapos con todo cuidado para depositarlos una vez más en el banco. Mientras Madre Teresa llevaba a cabo todo el ritual descrito, el chico seguía el proceso con una indecible expresión en sus ojos y una gran sonrisa de satisfacción al comprobar lo bien que había sido recibida su donación. Por último ella tomó las sucias manos del chiquillo entre las suyas y permaneció charlando con él durante un rato antes de que se marchara. A mi juicio, ésta anécdota dice mucho de la Madre y del amoroso impacto que ella produjo en tantas y tantas almas. Pero también revela hasta qué punto sabía ella acoger las sonrisas de tantos pobres moribundos.

Y evoca asimismo el trabajo de los muchos voluntarios seglares que compartieron con ella su trabajo con los pobres. O de tantos sacerdotes a los que influenció y que sólo pueden presentar sus modestas ofrendas a una vocación tan privilegiada y que tanto supera sus méritos.

En los últimos años de su vida, Madre Teresa quiso ayudar más que nunca a los sacerdotes con el fin de contribuir a que descubrieran lo que ella llamaba “el regalo único de su vocación”. Ella repetía a menudo: “sin sacerdotes no hay Eucaristía y sin Eucaristía no hay vida en la Iglesia”. Algún tiempo antes la Madre había fundado el Corpus Christi Movement (movimiento del Corpus Christi), una asociación internacional dirigida a los sacerdotes diocesanos que deseasen unirse espiritualmente al carisma de las Misioneras de la Caridad “saciar la sed de amor a las almas que tiene Jesús”. Y ya cerca de su muerte, nos dedicó unas palabras a los miembros del Movimiento que constituyen como un tributo del amor que sentía por los sacerdotes y que tan bien conocimos aquellos de nosotros que la conocimos: “Jesús ama mucho a Sus sacerdotes y desea que crezcan en santidad mediante su entrega total al Ministerio. Pidamos a Nuestra Señora que los cuide del modo que cuidó a Jesús”.

27/6/17

la entrada al convento, qué felicidad

PD1: Monjas entrando a su nuevo convento causan sensación Tan contentas… ¡Qué felices son! No hay vocaciones de monjas, salvo en unas cuantas congregaciones que son muy atractivas… Es la fe + moderna que atrae. No te puedes imaginar cómo me alegro y el bien que van a hacer todas ellas. Ya lo han hecho, y mucho más que lo harán a lo largo de su vida de alegría y rezos.

26/6/17

demasiados muertos desde el inicio del ser humano

PD3: Nos moriremos y acumularemos las enormes cifras de los seres humanos que han vivido y han muerto…
Cada año nacen en el mundo 140 millones de personas. Y se mueren 57 millones de personas. A día de hoy debe haber aproximadamente 7.000 millones de personas vivas. Y el acumulado de los muertos desde el origen del ser humano alcanza ya los 108.000 millones de personas. Uf, son demasiados…, pero todas son criaturas amadas de Dios y queridas por Él, una a una. ¿Cabremos tantos en el cielo? Creo que no, que no hay sitio para todos… Nos lo tenemos que ganar cada día, amando a Dios y a los demás…, dentro de nuestra libertad concedida, siendo compasivos y misericordiosos con los demás.
Yo creo que se quedarán sin cielo los soberbios, los presuntuosos, los que hablan mal de otros, los que no quieren al prójimo, los que sólo se miran el ombligo, los que no se han portado bien, los que no han amado…, los que no han sido honrados. Pero no soy Dios y sé, que si piden perdón a Dios, entrarán muchos más de los que yo metería. ¡Qué bruto soy!

23/6/17

el miedo al "para siempre"

PD3: El Papa Francisco ha respondido a 3 preguntas sobre: el miedo al "para siempre"; el estilo de la vida matrimonial; y el tipo de celebración del matrimonio. Estas son algunas de sus palabras:

PRIMER CONSEJO: REZAR A DIARIO PARA DURAR SIEMPRE

Es importante preguntarnos si es posible amarse "para siempre". Hoy en día muchas personas tienen miedo de tomar decisiones definitivas, para toda la vida, porque parece imposible... y esta mentalidad lleva a muchos que se preparan para el matrimonio a decir: Estamos juntos hasta que nos dure el amor.... Pero, ¿qué entendemos por "amor"? ¿Sólo un sentimiento, una condición psicofísica?

Ciertamente, si es así, no se puede construir encima nada sólido. Pero si el amor es una relación, entonces es una realidad que crece y también podemos decir, a modo de ejemplo, que se construye como una casa. Y la casa se edifica en compañía, ¡no solos! No querréis construirla sobre la arena de los sentimientos que van y vienen, sino sobre la roca del amor verdadero, el amor que viene de Dios...

La familia nace de este proyecto de amor que quiere crecer como se construye una casa: que sea lugar de afecto, de ayuda, de esperanza... Así como el amor de Dios es estable y para siempre, queremos que el amor en que se asienta la familia también lo sea.

No debemos dejarnos vencer por la "cultura de lo provisional". Así que el miedo del "para siempre" se cura día tras día, confiando en el Señor Jesús en una vida que se convierte en un viaje espiritual diario, hecho de pasos, de crecimiento común...

Porque el "para siempre" no es sólo cuestión de duración. Un matrimonio no se realiza sólo si dura, es importante su calidad. Estar juntos y saberse amar para siempre es el desafío de los esposos cristianos.

En el Padrenuestro decimos "Danos hoy nuestro pan de cada día". Los esposos pueden rezar así: "Señor, danos hoy nuestro amor de todos los días.... enséñanos a querernos".

El matrimonio es un trabajo de orfebrería que se hace todos los días a lo largo de la vida. El marido hace madurar a la esposa como mujer, y la esposa hace madurar al marido como hombre. Los dos crecen en humanidad, y esta es la principal herencia que pasan a los hijos.

SEGUNDO CONSEJO: APRENDER A CONVIVIR

"La convivencia es un arte, un camino paciente, hermoso y fascinante... que tiene unas reglas que se pueden resumir en tres palabras: ¿Puedo?, gracias, perdona.

¿Puedo? Es la petición amable de entrar en la vida de algún otro con respeto y atención. El verdadero amor no se impone con dureza y agresividad. San Francisco decía: La cortesía es la hermana de la caridad, que apaga el odio y mantiene el amor.

Y hoy, en nuestras familias, en nuestro mundo, a menudo violento y arrogante, hace falta mucha cortesía.

Gracias. La gratitud es un sentimiento importante. ¿Sabemos dar las gracias? Es importante tener presente que la otra persona es un don de Dios, del que siempre debemos dar gracias. Una vez una anciana de Buenos Aires me dijo: la gratitud es una flor que crece en terreno noble.

En vuestra relación ahora y en vuestra futura vida matrimonial, es importante mantener viva la conciencia de que la otra persona es un don de Dios... y a los dones de Dios se dice "gracias". No es una palabra amable para usar con los extraños, para ser educados. Hay que saber decirse gracias para caminar juntos.

Perdona. En la vida cometemos muchos errores, nos equivocamos tantas veces. Todos. De ahí la necesidad de utilizar esta palabra tan sencilla: "perdona". En general, cada uno de nosotros está dispuesto a acusar al otro para justificarse. Es un instinto que está en el origen de tantos desastres.

Aprendamos a reconocer nuestros errores y a pedir disculpas. También así crece una familia cristiana. Perdóname que haya levantado la voz. Perdóname que haya pasado sin saludarte. Perdóname por llegar tarde, porque esta semana he estado tan silencioso, por no haberte escuchado, porque estaba enfadado y te lo he hecho pagar a ti… Todos sabemos que no existe la familia perfecta, ni el marido o la mujer perfectos. Existimos nosotros, los pecadores.

Jesús, que nos conoce bien, nos enseña un secreto: que un día no termine nunca sin pedir perdón, sin que la paz vuelva a casa. Si aprendemos a pedir perdón y perdonar a los demás, el matrimonio durará, saldrá adelante.

TERCER CONSEJO: BODA SOBRIA

La celebración del matrimonio debe ser una fiesta, pero una fiesta cristiana y no mundana. Lo que sucedió en Caná hace dos mil años, sucede en realidad en cada fiesta nupcial. Lo que hará pleno y profundamente verdadero vuestro matrimonio será la presencia del Señor que se revela y nos otorga su gracia.

Al mismo tiempo, es bueno que vuestro matrimonio sea sobrio y destaque lo que es realmente importante. Algunos están muy preocupados por los signos externos: el banquete, los trajes...

Estas cosas son importantes en una fiesta, pero sólo si indican el verdadero motivo de vuestra alegría: la bendición de Dios sobre vuestro amor. Haced que como el vino de Caná, los signos externos de vuestra ceremonia revelen la presencia del Señor y recuerden a vosotros y a todos los presentes el origen y la razón de vuestra alegría. El señor multiplicará vuestro amor y os lo dará fresco cada día: ¡tiene una reserva infinita!

22/6/17

díselo

PD1: ¡Cuantas veces descubrimos que nuestros hijos han hecho algo bueno y no lo hemos festejado! Díselo, dile que estas orgulloso de aquello que haya hecho bien. Motívale, anímale… Están deseando saber que nos han dado una satisfacción, hay que decirle algo en positivo cuando hagan algo bueno, aunque no sea lo mejor, lo que nos hubiera gustado a nosotros… Un aprobado puede ser un motivo de júbilo, sin desmerecer si saca un sobresaliente. Pero se debe enterar de que ha hecho algo bueno, que nos sentimos orgullosos de ellos…

21/6/17

saberse querido

PD2: Para alcanzar la paz, la harmonía, la felicidad en casa, los que viven con nosotros deben sentirse queridos: deben saber que les queremos y debemos dar muestras continuas que les queremos… No hace falta machacarles con besos o abrazos, como tanto nos gustaría, sino que nos preocupamos por sus cosas, que les prestamos atención, que sabemos lo que les pasa, sus preocupaciones, sus quehaceres. No sólo los que siguen viviendo en casa, los más jóvenes, sino también los que han volado ya.

Sentirse queridos incluye también a la parienta, que sepa que nos interesa lo que nos cuenta, aunque lleguemos cansados o con preocupaciones, que sepa que lo que hacemos es por el bien común del matrimonio, de los hijos… Sin darle el coñazo de fardar o echarle en cara todo lo que hacemos por la familia, que en definitiva es nuestro deber.

Si conseguimos que los que vivimos juntos se sientan queridos, viviremos en paz y habrá mucha felicidad y alegría en la casa. Y si ha habido tensiones o malhumores, o rencillas, saber perdonar, nunca echarlo en cara, olvidarlas y volver a empezar a quererles…

20/6/17

nosotros elegimos

PD3: Dios quiere que todos los hombres se salven. El infierno existe pero no lo quiere para nosotros, solo quiere lo mejor. Nos ha estado avisando de cómo evitarlo. Cristo murió en la cruz para salvarnos. Si hacemos algo mal, y nos arrepentimos, Él nos perdona. Ha hecho todo lo posible para que nos salvemos, pero no puede obligar a los hombres que, con nuestra total libertad, elegimos el camino de amarle e ir a su encuentro…

19/6/17

quieren que estemos orgullosos de ellos

PD2: Los niños quieren que los padres estén orgullosos de ellos. Por eso se portan bien cuando los padres les corrigen y les indican lo que deben hacer. Según van creciendo, comprenden que son cuasi autosuficientes, pero no quieren darnos disgustos. Es por eso por lo que muchas veces nos mienten, como nosotros mentimos a nuestros padres… No debemos insistir mucho en contarles nuestras batallitas de cuando teníamos sus años… No debemos machacarles, sino intentar darles siempre mucho ánimo, que se puede, que lo van a conseguir, que van a lograr todo lo que se propongan, que van a ser mejores que sus padres… Y siempre deben saber que nosotros, los padres, estamos muy orgullosos de ellos, hagan lo que hagan.

16/6/17

aprender a amar...

PD3: Mira qué bonito:

Decía el padre José Kentenich: “Detrás de cada amor a una persona está Dios; si no somos capaces de amar sanamente tampoco amaremos a Dios; si el amor fuera más natural sería más fácil llegar a Dios; mucha gente no llega a Dios, porque no saben amar ni han experimentado lo que es un auténtico amor“.

El amor concreto que Dios me regala. El amor visible a mis ojos. Ese amor de hijo gastado con el tiempo. O el de padre que no sabe bien cómo cuidar la vida que se le confía, en sus manos frágiles. Ese amor de amigo que se derrama en tiempo, sin exigencias torpes. Ese amor de hombre que pasea por el alma, y asciende hasta el cielo. El amor de madre que se da por entero.

Sé que si no amo a quien veo es difícil que ame a Dios cada mañana. Necesito aprender a amar sin cortapisas. Sin frenos. Sin miedos. Sin reparos. Amar en la vida que se me confía. Y cuidar en mis manos lo más sagrado oculto en el alma que se me abre. Con respeto infinito.

Quiero amar con mis manos y mis gestos tan torpes. Pero amar de forma sana. Sin retener. Sin imponer. Sin vivir exigiendo. Sin celos ni envidias. Sin quejas ni reproches.

15/6/17

amar y ser amado

PD2: Ayer el Papa Francisco lo bordó de nuevo:

“En la catequesis de hoy consideramos cómo la certeza de la esperanza se funda en que somos hijos amados de Dios. Nadie puede vivir sin amor. En cierto modo, detrás de muchas reacciones de odio y violencia se esconde un gran vacío interior, un corazón que no ha sido amado verdaderamente. Lo único que puede hacer feliz a una persona es la experiencia de amar y de ser amado.

El primer paso que da Dios hacia nosotros es su amor anticipado e incondicionado. Dios nos ama antes de que nosotros hayamos hecho algo para merecerlo. Él es amor, y el amor tiende por naturaleza a difundirse, a donarse. Como una madre, que no deja nunca de amar a su hijo, aunque haya cometido un error y deba cumplir con la justicia, así Dios nunca deja de amarnos, porque somos sus hijos queridos.

El amor llama al amor. Para cambiar el corazón de una persona, en primer lugar hay que abrazarla, que sienta que es importante para nosotros y que es querida. Así comenzará a despuntar también en ella el don de la esperanza.”

14/6/17

este domingo es una gran fiesta

PD4: Este domingo es el Corpus Christi. Gran fiesta donde los cristianos salen a la calle a enseñar su fe… En todos los pueblos hay manifestaciones de la fe popular, procesiones en la calle, al margen del calorón habitual… Si no mostramos nuestra fe, ¿quién la mostrará?

13/6/17

dar testimonio

PD1: Para dar testimonio es necesario:

1.-Tener comunión e intimidad con Jesús. Ésta nace del trato cotidiano con Él: leer el Evangelio, escuchar sus palabras, conocer sus enseñanzas, frecuentar sus sacramentos, estar en comunión con su Iglesia, imitar su ejemplo, cumplir los mandamientos, verlo en los santos, reconocerlo en nuestros hermanos, tener su espíritu y amarlo. Se trata de tener una experiencia personal y viva de Jesús.

2.-Nuestro testimonio es creíble si aparece en nuestras obras. Un testigo no es sólo una persona que sabe que algo es verdad, sino que también está dispuesto a decirlo y vivirlo. Lo que experimentamos y vivimos en nuestra alma debemos transmitirlo al exterior. Somos testigos de Jesús no sólo si conocemos sus enseñanzas, sino, y principalmente, cuando queremos y hacemos que otros lo conozcan y lo amen. Como dice el dicho: “Las palabras mueven, los ejemplos arrastran”.

12/6/17

se ha perdido la noción del pecado

PD1: Como se ha perdido la noción del pecado, una somera descripción:

¿Qué es el pecado?

El concepto de pecado es bastante simple: básicamente, el pecado es un acto de egoísmo exagerado. Es preferirse a uno mismo y anteponerse a Dios y a los demás, cediendo a las pasiones desordenadas que nos ponen en el centro de nuestra existencia y negando nuestra naturaleza, que sólo se completa cuando se abre al prójimo y a Dios.

El pecado es el rechazo a instaurar con Dios y con los otros una relación de amor. El pecado es un "cerrarse a las criaturas" y "rechazar al Creador". En general, el pecador sólo desea los placeres proporcionados por las criaturas, y no necesariamente quiere rechazar al Creador.

Pero, al dejarse seducir por las satisfacciones fugaces proporcionadas por las criaturas, el pecador, implícitamente, está actuado contra el amor del Creador, pues siente que el placer terrenal no le llena, pero aún así, no se resiste a él.

Por eso, el pecado hiere al propio pecador, apartándole de la plenitud ofrecida por Dios. Y por ello, el pecado ofende a Dios: no porque Dios, como tal, se vea afectado, sino porque nosotros mismos, al pecar, nos disminuimos ante la grandeza que Dios nos ofrece.

Para Jesús, el pecado nace en el interior del hombre (cf. Mt 15, 10-20). Por eso, es necesaria la transformación interior, del corazón.

Para Jesús, el pecado es una esclavitud: el hombre se deja en poder del maligno, valorando falsamente las cosas de este mundo, dejándose arrastrar por lo inmediato, por las satisfacciones sensibles, que no sacian nuestra sed de amor y de plenitud.

¿Qué tipos de pecado hay?

1 – El pecado original es la herencia que todos recibimos de nuestros primeros padres, Adán y Eva: ellos desconfiaron del amor de Dios Padre y cedieron a la tentación de dejarlo fuera de sus elecciones personales. Como hijos de una humanidad que perdió la inocencia, todos nosotros nacemos con la naturaleza caída de pecadores y necesitamos la gracia de Dios, mediante el sacramento del bautismo, para purificar nuestra alma.

2 – El pecado actual o personal es el que cometemos como individuos, voluntaria y conscientemente. Puede ser cometido de cuatro maneras: con el pensamiento, con las palabras, con las obras o con las omisiones. Y puede ser contra Dios, contra el prójimo o contra nosotros mismos. El pecado personal puede ser mortal o venial:

2.1. El pecado venial o leve es el que cometemos sin plena conciencia o sin pleno consentimiento, o con plena conciencia y consentimiento, pero en materia leve.

2.2. El pecado mortal o grave es el que implica tres factores simultáneos: plena conciencia, pleno consentimiento y materia grave.

¿Qué es materia grave y materia leve?

La "materia" es el "hecho" pecaminoso en sí. Es grave cuando hiere seriamente cualquiera de los diez mandamientos. Algunos ejemplos: negar la existencia de Dios, ofender a Dios, ofender a los padres, matar o herir gravemente a una persona, ponerse en grave riesgo de muerte sin una razón justa, cometer actos impuros, robar objetos de valor, calumniar, cometer graves omisiones en el cumplimiento del deber, causar escándalo al prójimo.

La materia leve es la que no hiere seriamente ninguno de los diez mandamientos, aunque consista en un acto contrario a alguno de ellos. Por ejemplo: robar es pecado, pero la gravedad de ese pecado tiene graves diversos. Robar diez centavos no suele perjudicar gravemente a la víctima del robo; pero el robo de una cantidad cuya pérdida perjudica a la víctima de modo considerable pasa a ser materia grave.

¿Cuáles son los efectos del pecado?

El pecado mortal mata la vida de la gracia en el alma, rompiendo la relación vital con Dios; separa a Dios del alma; hace que perdamos todos los méritos de las cosas buenas que hacemos; impide que el alma participe de la eternidad con Dios. ¿Cómo se perdona el pecado mortal? Con una buena confesión o con un acto de contrición perfecto, unido al propósito de confesarse en cuanto sea posible

En cuanto al pecado venial, él debilita el amor a Dios, va enfriando la relación con Él, priva al alma de muchas gracias que ella recibiría de Dios si no pecase, facilita el pecado grave. ¿Cómo se quita el pecado venial? Con el arrepentimiento y las buenas obras, como oraciones, misas, comunión y obras de misericordia.

¿Y los pecados capitales, donde entran?

Los pecados capitales requieren especial atención porque son causa de otros pecados. Pueden ser veniales o mortales, dependiendo de las condiciones explicadas antes. Pero siempre son "cabezas" de nuevos pecados y de ahí viene el término "capital". Son siete:

– Soberbia: la estima exagerada de uno mismo y el desprecio a los demás.
– Avaricia: el deseo desmesurado de dinero y de poseer.
– Lujuria: el apetito y uso desordenado del placer sexual.
– Ira: el impulso desordenado al reaccionar con rabia contra alguien o algo.
– Pereza: la falta de voluntad en el cumplimiento del deber y en el uso del ocio.
– Envidia: la tristeza por el bien del prójimo, considerado como mal propio.
– Gula: la búsqueda excesiva del placer por los alimentos y la bebida.

¿Hay algún pecado que no puede ser perdonado?

Sí: el pecado contra el Espíritu Santo (cf. Mt 12, 30-32). ¿En qué consiste? En la actitud permanente de desafiar a la gracia divina; en cerrarse a Dios, en rehusar su mensaje. Esa actitud imposibilita el arrepentimiento. Y, como Dios respeta nuestra libertad y nuestro libre arbitrio, Él se deja obligar por nosotros a no perdonarnos, pues su perdón depende de nuestra aceptación voluntaria.

El pecado contra el Espíritu Santo se puede manifestar, por ejemplo, en la desesperación de la salvación, en la presunción de salvarse sin mérito, en la lucha contra la verdad conocida, en la obstinación en permanecer en el pecado, en la impenitencia final en la hora de la muerte.

Entonces, ¿cualquier otro pecado, sólo con quererlo sinceramente, puede ser perdonado?

¡Está claro! Dios quiere tanto nuestra plena realización con él que no dudó en morir en la cruz para redimirnos. Dios nos espera siempre con los brazos abiertos como un Padre que se olvida de todas nuestras ingratitudes, como Él mismo deja claro en la bellísima parábola del hijo pródigo (cf. Lc 15,11ss). ¡Basta con que queramos de verdad Su abrazo!

9/6/17

siete NO y un SI

PD2: Hoy es el día de los NO. No juzgar a nadie, no hablar mal de nadie, no pensar mal de nadie, no criticar a nadie, no reprochar nada a nadie, no frivolear, no pensar que somos mejores que los demás… Y algún SI: querer mucho más a los otros.

8/6/17

ser padre es un don de Dios

PD2: Te lo digo yo que he sido bendecido con 9 hijos maravillosos y que, por supuesto, nos han dado mucho trabajo y renuncias…, aunque no superan las alegrías de educarles, verles crecer y empezar a volar:

La maternidad es un don de Dios que genera alegría. Las familias se alegran cuando hay un anuncio de una nueva vida. Sin embargo, hoy día, la maternidad no es valorada debidamente. Frecuentemente se le anteponen otros intereses superficiales, que son manifestación de comodidad y de egoísmo. Las posibles renuncias que comporta, asustan a muchos matrimonios que, quizá por los medios que han recibido de Dios, debieran ser más generosos y decir "sí" más responsablemente a nuevas vidas.

Muchas familias dejan de ser "santuarios de la vida". El Papa San Juan Pablo II constata que la anticoncepción y el aborto «tienen sus raíces en una mentalidad hedonista e irresponsable respecto a la sexualidad y presuponen un concepto egoísta de la libertad, que ve en la procreación un obstáculo al desarrollo de la propia personalidad».

7/6/17

le quiero más que los otros

PD3: Estaba haciendo oración antes de la Misa y le decía al Señor que le quería mucho más que todos esos que estaban ahí. Pura soberbia mía. Aunque con mucha humildad le decía que me reconocía pecador y que le pedía perdón por todo lo que me había apartado de Él. Seguí con toda la esperanza del mundo, corrigiendo algo mi soberbia, al explicarle que, quizás, en el pasado, no le quisiese tanto como estos, pero que en el presente me diera fuerza para que así fuera y que en el futuro, en los años que me queden de vida, me diera toda la fe del mundo para que siguiera queriéndole como hasta ahora…

6/6/17

querer ver a Jesús

PD2: Los cristianos de hoy sentimos la misma urgencia que los cristianos del primer siglo: queremos ver a Jesús, necesitamos experimentar su presencia en medio de nosotros, para reforzar nuestra fe, esperanza y caridad. Por esto, nos provoca tristeza pensar que Él no esté entre nosotros, que no podamos sentir y tocar su presencia, sentir y escuchar su palabra. Pero esta tristeza se transforma en alegría profunda cuando experimentamos su presencia segura entre nosotros. Es en la Eucaristía donde la presencia de Dios se hace realidad… Es esa paz que conseguimos tras ir a Misa y comulgar, ese contacto con el Señor, ese agradecimiento que se haya quedado con nosotros, esa fortaleza que nos da la fe de saber que nos está esperando en forma de pan…, y que lo podemos interiorizar, metérnoslo dentro.

5/6/17

para cambiar el mundo...

PD3: Así de simple: No sirven los sermones sino el ejemplo:

2/6/17

dame caña si me antepongo

PD2: ¡Qué miedo me da cuando escribo estas líneas y antepongo mi yo (cuento demasiado de mi), al claro mensaje de amor del Señor! Humildad, solo quiero mucha humildad.

Solo me consuelo cuando pienso que no soy yo el que escribe, sino el Espíritu Santo a través de mis dedos… Así que si me equivoco, o salgo demasiado yo, es porque el Espíritu Santo se toma vacaciones y no me guía.

1/6/17

para los que buscan a Dios

PD3: El Obispo Munilla escribe: El cielo no es tanto para los “buenos”, como para los que buscan a Dios…

31/5/17

evitar las modas del mundo

PD2: Ni el cristiano, ni la Iglesia pueden seguir las modas del mundo. No es Jesús quien se ha de adaptar al mundo en el que vivimos; somos nosotros quienes hemos de transformar nuestras vidas en Jesús. “Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre”. Esto nos ha de hacer pensar. Cuando nuestra sociedad pide ciertos cambios a los cristianos y a la Iglesia, simplemente nos está pidiendo que nos alejemos de Dios. El cristiano tiene que mantenerse fiel a Cristo y a su mensaje. Dice san Ireneo: “Dios no tiene necesidad de nada; pero el hombre tiene necesidad de estar en comunión con Dios. Y la gloria del hombre está en perseverar y mantenerse en el servicio de Dios”.

30/5/17

complicaditos somos...

PD3: Somos tan complicados que nos perdemos lo más simple: no lo pienses... vive, ríe, ama, perdona, disfruta la vida y sé feliz. Porque el tiempo pasa y las oportunidades se van.

Cuánta gente piensa que ahora no hace algo, que ya lo hará después, que no se quieren comprometer con esto, que su vida no les llena porque tiene que conseguir lo otro, que no pueden perdonar a alguien, que quizás más tarde… Somos muy complicaditos, y dejamos que la vida pase pensando que dentro de unos años seremos mejores, haremos las cosas bien, amaremos más… Si no lo haces ahora, nunca lo harás, nunca serás feliz.

29/5/17

+ sencillez, + humildad

PD3: Vivimos una época loca de pura vanidad, de aparentar lo que no se es, de postureo, hay tanta frivolidad entre la gente que es un desastre. Querer demostrarle al otro que uno es mejor, por el hecho de tener más cosas, de tener cosas mejores, de ir mejor vestido… Es increíble. Cuando la sencillez, la humildad, la comprensión, el no juzgar, el no querer aparentar, debería ser el modelo a seguir.

26/5/17

no trabajamos por dinero solamente

PD2: El trabajo no lo hacemos porque nos vean, porque nos den una palmadita, por ganar más dinero o ascender… Lo hacemos porque es nuestro deber y para darle Gloria a Dios. Hay que acordarse de ofrecerlo por la mañana, ya que son muchas las horas de oración que pasamos enfrascados en esto o aquello, y más cuando llegas a casa…, que seguimos trabajando en otras cosas: ayudar mucho a la mujer y educar a la prole…
Conseguimos tener una vida contemplativa al ofrecer el trabajo de cada día al Señor, o ir ofreciendo cada ratito por cosas muy concretas. Es la gran diferencia entre pelar patatas, o rezar por algo al ofrecerlo mientras pelamos patatas.

25/5/17

decidir lo que está bien y lo que está mal

PD2: El pecado original ocurrió porque nos quisimos hacer como Dios, tener el poder de Dios, de decidir lo que está bien y lo que está mal. Esto se repite hoy todos los días. El demonio nos tienta y nos presenta una ruptura con Dios. El demonio nos va probando. El demonio conoce muy bien a Dios…, y sabe de nuestra debilidad.

Ser como dioses, es ser conocedores del bien y del mal, ser nosotros los que decidamos qué es el bien y qué es el mal.

Hoy, como hicieron nuestros primeros padres, seguimos comiendo del mismo árbol: esto está bien y esto está mal. Yo soy la medida de todas las cosas, el que decide. Esto produce el alejamiento actual de Dios: echamos a Dios de nuestro mundo, ya que queremos suplantarle.

Hay que intentar volver a ordenar el mundo y reconocer a Dios como creador: alabar a Dios, darle gracias, amarle…

No podemos quedarnos indiferentes ante el pecado, ante lo que hacemos mal, no debemos ser como dioses que deciden lo bueno y lo malo de lo que hacemos. El hombre se avergüenza y se esconde de Dios cuando peca, como Adán y Eva. El pecado desfigura al hombre. Fue por eso por lo que nos mandó a su Hijo, al Salvador, se produjo una recreación, una nueva creación, nos hizo hijos suyos y nosotros le reconocemos como Padre (por el Bautismo dejamos de ser creados por Dios, para ser Hijos de Dios).

24/5/17

ofrecer el trabajo profesional y el de casa

PD2: San Agustín decía que había que pedir siempre con perseverancia. Pedimos mal y se nos concede lo que necesitamos. Yo creo que a Dios le gusta que le pidamos cosas espirituales, no materiales.

El ideal es convertir el día entero a Dios: es lo que se llama la oración continua. Ofrecer todo lo que hacemos a Dios, todo lo ordinario, el trabajo profesional y el de casa, los afectos, la caridad con los demás, el apostolado. Si así lo hacemos, si ofrecemos todos nuestros quehaceres, estaremos rezando todo el día, pidiendo, dando gracias, alabándole…

23/5/17

la actitud. ¿Cuánto vales como persona?

PD2: Víctor Küppers: El efecto bombilla: La importancia de la actitud. ¿Cuánto vales como persona? Descubre los elementos que componen esta fórmula y cómo la psicología positiva puede influir tan notablemente en nuestras vidas y en la de las personas que nos rodean:

https://www.youtube.com/watch?v=TF-Ku5AOlCE&sns=em

22/5/17

aprender a escuchar a nuestros mayores

PD1: ¿Qué tenemos que hacer con la gente mayor?

No quiere que le digas lo que tiene que hacer, quiere que le escuches

¿Sabemos qué necesitan nuestros mayores? No. Intuimos que cuando nos cuentan un problema es que necesitan una solución, cuando puede que lo único que necesiten es ser escuchados. Los mayores se ponen nerviosos cuando andamos continuamente dándoles consejos y diciéndoles lo que tienen que hacer. Minamos su autoestima, su autonomía y su seguridad. Cuando te corrigen, te aconsejan y, sobre todo, te mandan, terminas pensando que a tu edad, a pesar de tener tanta experiencia en la vida, lo estás haciendo todo mal, y esa inseguridad te lleva incluso a cometer más errores. La persona mayor que quiera un consejo te lo pedirá, no los des de forma atosigante. Los agobias y direccionas su vida como si fueran marionetas. No lo son. Son personas con experiencia, conocimiento y autonomía. Y saben mucho más que tú, de otros temas y con otras vivencias, pero más que tú. No los anules con tanto consejo.

Llama cuando de verdad puedas atender lo que te dicen. Es preferible no llamar que llamar para gritar, regañar o no atenderles.

Escucha con atención, interés y curiosidad. Lo más probable es que repitan muchos de los temas, y es normal. Su mundo es menos rico en estímulos que el tuyo. Muchas veces se limita a una vecina, a una conocida, a lo que ven en la tele, y poco más.

Si estás con tu familiar, trata de mantener el contacto ocular. No es lo mismo escuchar revisando tus mensajes de WhatsApp que mirando a los ojos y sonriendo a quien te habla.

¿Tú qué crees que es mejor? Si crees que necesita ayuda, antes de ofrecérsela tú, pregunta qué se le ocurre hacer a él o a ella. Así les ayudas a pensar por sí mismos, a que busquen ideas, a que su cerebro trabaje. Valora cualquier aportación aunque no sea la mejor para ti. “Esa es una buena idea, mamá, me encanta. A mí también se me ocurre esto. Haz lo que más te convenza”.

Pídeles tú también algún consejo. Así harás que se sientan como una parte importante de tu vida. Verán que cuentas con ellos, que los necesitas, y eso les hará sentirse importantes y con una función en la vida.

Trata de comprender sus emociones en lugar de ningunearlas. Con preguntas tan sencillas como “¿qué te hace sentir?”, “¿estás bien?”. No ningunees sus emociones con frases del tipo “¿pero cómo puedes estar preocupado por eso, papá? Menuda chorrada. Si tuvieras la cantidad de trabajo y los problemas que tengo yo, esto te parecería una tontería”. Tus padres ya lidiaron con problemas como los que tú tienes ahora. Para ellos, con su inseguridad y debilidad, todo ahora es un mundo.

Interésate por la persona, por lo que ha hecho, por su día a día. A pesar de su edad tienen sus actividades, sus llamadas a familiares, lo que han cocinado para comer, lo que han visto en un programa de televisión. A las personas nos gusta que se interesen por nosotros y por lo que hacemos.

Háblales de las cosas que les gusta oír. Les gusta saber qué has hecho en el trabajo, cómo están sus nietos, si te has comprado algo nuevo, con quién te has encontrado (sobre todo si ellos también lo conocen). Tus novedades son también las suyas. Ellos llevan viviendo tu vida desde que naciste. Así que, cuando los tienes al día de las novedades, siguen participando del proyecto.

No se trata de hablar para quedar bien, se trata de que se sientan acompañados, apoyados y queridos, y si podemos ser útiles, mejor.

18/5/17

algo de fe

PD2: Lo opuesto de una persona con fe es una persona sin fe, o atea. Pero quizás hay muchos matices por medio. Quizás no se creen lo que rezamos los cristianos en el Credo. Una cosa es creer y otra es confiar en Dios. Lo opuesto a la confianza es el temor. Los que confiamos en Dios, los que nos fiamos de Él, que nos provee, que nos ayuda y nos manda caricias, sabemos que nos espera un mundo mucho mejor cuando nos muramos. Los que no confían en el Señor y en su mensaje de amor, entonces tienen el temor a que la vida se acabe, que dure lo que nos aguante el cuerpo. Y esto es muy triste, que solo estemos aquí unos años.

Es penoso que se haya gastado tanta saliva y tinta para acercar la Buena Nueva y no haya llegado al personal… Tener algo de confianza en Dios es ya mucha parte de esa fe que se profesa no tener. Ese temor al vacío, a que no haya nada después, se puede llegar a solucionar, poniendo un poco de nuestra parte…, fiarse algo de Dios y quererle por habernos dado la vida, darle gracias por los dones que tenemos, por todo lo que nos da cada día.

17/5/17

estos son los números

PD3: Me encantan los números, me encanta saberme numerado, ser contado, para saber que somos muchos, para saberme cierto y no equivocado… Mira cuantos católicos dicen que hay en el mundo:
Upps! No somos tantos, 1285 millones de personas de cerca de 7000 millones que habitan el planeta Tierra… ¡Qué pocos! ¡Cuánto hay que hacer!
Y la vieja y religiosa Europa, qué mal ejemplo… Ahora toca irse a Asia a evangelizarla!

16/5/17

ha ido acertando la Virgen de Fátima

PD1: El relato de Fátima:

“Soy del Cielo”

Lucía –la mayor de los videntes de Fátima– contaba sólo diez años cuando la Virgen apareció por vez primera a los pastorcillos, el 13 de mayo de 1917; sus primos, Jacinta y Francisco, tenían siete y ocho respectivamente. Esta aparición había sido precedida por otra: la de un ángel, que en 1916 se les había presentado tres veces, en el lugar llamado Loca do Cabeço, denominándose a sí mismo, primero como el Ángel de la Paz, y más tarde como el Ángel de Portugal.

La presencia del Ángel dejó una huella muy profunda en los niños. La primera vez, el Ángel se arrodilló, e inclinándose hasta tocar el suelo con la frente, repitió tres veces: «¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! Te pido perdón por los que no creen, por los que no adoran, por los que no esperan, ni te aman».

Refiere Sor Lucía: «Nadie pensó hablar de esta aparición, ni recomendar secreto a los demás; el silencio se imponía por sí mismo. Era una gracia tan íntima, que no era fácil decir de ella la menor palabra. De ahí en adelante, los niños, siempre que podían sin que los viesen, repetían la oración tal y cómo habían visto hacer al Ángel».

El año 1917 fue especial. Europa estaba en guerra. El domingo 13 de mayo, en un lugar escondido de la Serra do Aire, en el centro de Portugal, tres niños salían con sus rebaños, después de haber asistido a la Santa Misa. Se dirigieron hacia los pastos de Cova da Iria. Empujaron el rebaño hacia la parte alta de la propiedad, sobre la cima de la colina. Allí, sin perder de vista a las ovejas, se pusieron a jugar a albañiles, uno de sus pasatiempos preferidos. Esa vez, se trataba de levantar una cerca protectora, alrededor de una hermosa mata de brezo blanco, del que sus padres podrían hacer escobas. Era mediodía. De pronto, ante ellos, y sobre una carrasca, en el centro de una gran aureola de luz que los envolvió, vieron a una hermosa Señora, más resplandeciente que el sol.

– «¿De dónde sois, Señora?»

– «Soy del Cielo».

Así empezó la primera conversación entre la Virgen y Lucía.

Entre mayo y octubre se sucedieron seis apariciones de la Virgen. Les pidió que se rezase el Rosario todos los días, y que se hiciera penitencia. Este último ruego impresionó tanto a los niños, que buscaban modos de hacer penitencia y aprovechaban todos los pequeños sacrificios que se les presentaban.

En la tercera aparición, el 13 de julio, la Virgen pidió la consagración de Rusia a su Corazón Inmaculado –aquellos niños campesinos ignoraban el significado de la palabra Rusia– y la Comunión reparadora de los primeros sábados. «Si esto no se hace, Rusia propagará sus errores por el mundo (...), algunas naciones serán aniquiladas. Portugal conservará siempre la Fe». Fue en esta aparición cuando la Virgen indicó: «Cuando recéis el Rosario, al final de cada decena, decid: ¡Oh, Jesús mío! Perdonadnos, libradnos del fuego del infierno; lleva al Cielo a todas las almas y socorre principalmente a las más necesitadas».

En la última aparición, el 13 de octubre, la Señora les dijo:

– «Soy la Virgen del Rosario. Deseo que en este lugar se levante una capilla en mi honor».

Por sexta vez recomendó que se continuara rezando el Rosario todos los días.

La primera capilla que se edificó fue destruida poco tiempo después por anarquistas, que también quemaron la encina sobre la que se posó la Virgen. La Capelinha que actualmente alberga la imagen de Nuestra Señora ocupa el sitio de la carrasca.

Como la Virgen les había anunciado, en la aparición del 13 de octubre tuvo lugar el milagro del sol, presenciado por unas setenta mil personas, que habían a acudido a la Cova da Iria, y publicado con detalle en la prensa.

Llovía torrencialmente. De pronto, cesó la lluvia y las nubes, negras desde la mañana, se disiparon. El sol apareció en el cénit como un disco de plata que podían mirar los ojos sin deslumbrarse. Alrededor del disco mate se distinguía una brillante corona. De improviso, se puso a temblar, a sacudirse con bruscos movimientos y, finalmente, dio vueltas sobre sí como una rueda de fuego, proyectando en todas direcciones unos haces de luz cuyo color cambiaba muchas veces.

Ese mismo mes estallaba la revolución bolchevique en Rusia.

La devoción a la Virgen tiene en estas tierras antecedentes multiseculares. Desde finales del siglo X, las regiones entre los ríos Douro y Vouga aparecen con el nombre de Terra de Santa Maria, denominación que más tarde se extiende a todo Portugal. Desde tiempos remotos, se multiplican las advocaciones de Nuestra Señora.

El 13 de agosto de 1385, el Condestable don Nuno Álvares Pereira, más tarde Beato Nuno de Santa María, había invocado solemnemente la protección de María en los parajes de Fátima, que quedaron ya desde entonces bajo la especial custodia de Nuestra Señora. A partir del 13 de mayo de 1917, ese lugar está indisolublemente unido a la Virgen del Rosario, como lugar de oración y penitencia.

El mensaje de Fátima contiene un aspecto de exigencia cristiana universal: es necesario desagraviar al Señor por todos los pecados cometidos, hacer penitencia, rezar el Rosario, difundir la devoción al Corazón Inmaculado de María, y rezar mucho por el Papa. También incluyó algunas revelaciones particulares de la Virgen:

– «La guerra pronto terminará pero, si no dejaren de ofender a Dios, en el pontificado de Pío XI, comenzará otra peor».

– «Vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la Comunión reparadora de los primeros sábados».

– «Los buenos serán martirizados y el Santo Padre tendrá mucho que sufrir; varias naciones serán aniquiladas».

Los tres niños tuvieron la visión del infierno: «Nuestra Señora nos mostró un gran mar de fuego que parecía estar debajo de la tierra. Sumergidos en ese fuego, los demonios y las almas, como si fuesen brasas transparentes y negras o bronceadas, con forma humana, que fluctuaban en el incendio, llevadas por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo que caían hacia todos los lados, parecidas al caer de las pavesas en los grandes incendios, sin equilibrio ni peso, entre gritos de dolor y gemidos de desesperación que horrorizaban y hacían estremecer de pavor. Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero transparentes y negros».

Con las apariciones de la Virgen creció visiblemente la devoción popular a Nuestra Señora. Durante el mes de mayo, los caminos de Portugal convergen en Fátima; entre mayo y octubre, la afluencia a la Cova da Iria los días 12 y 13 de cada mes alcanza proporciones enormes; las carreteras se llenan de peregrinos, no sólo portugueses, sino de todas partes del mundo.

Jacinta y Francisco, tal y como la Virgen les había anunciado, se fueron al Cielo poco después de las apariciones. Lúcia, siguiendo el deseo expreso de la Virgen, aprendió a leer y a escribir, y en 1926 ingresó en la Congregación de las Doroteas, en la ciudad de Oporto. Más tarde, entraría en el Carmelo de Coimbra.

Como había pronosticado Santa María, empezó la Segunda Guerra Mundial, más violenta que la primera. Portugal, seguramente por gracia de la Virgen, quedó al margen de la contienda. El 31 de octubre de 1942, el Papa Pío XII consagró el mundo al Corazón Inmaculado de María.

Este viernes pusieron una película de este año que me encantó. Un trozo de dos minutos: https://www.youtube.com/watch?v=EjEDsqJNiAc

Y la gran duda, ¿ahora qué, había más secretos?: https://www.youtube.com/watch?time_continue=10&v=ubo9mcXpZTU

12/5/17

por amor

PD2: ¿Qué hemos hecho por los demás hoy, por amor, gratuitamente, sin esperar nada a cambio? ¿Nos hemos dedicado solo al postureo o al frivoloteo? ¿Hemos pensado solo en nosotros? ¿Hemos regalado al menos una sonrisa?

11/5/17

Madre de la esperanza

PD2: ¡Qué estamos en mayo, mes de María! Lo que ha dicho ayer el Papa sobre la Virgen ahora que va a Fátima:

La Madre de la esperanza

Queridos hermanos y hermanas:

¡Buenos días! En nuestro itinerario de catequesis sobre la esperanza cristiana, hoy miramos a María, Madre de la esperanza. María ha atravesado más de una noche en su camino de madre. Desde la primera aparición en la historia de los Evangelios, su figura emerge como si fuera el personaje de un drama. No era simplemente responder con un “sí” a la invitación del ángel: sin embargo ella, mujer todavía en la flor de la juventud, responde con valentía, no obstante no sabía nada del destino que le esperaba. María en aquel instante se presenta como una de las tantas madres de nuestro mundo, valerosa hasta el extremo cuando se trata de acoger en su propio vientre la historia de un nuevo hombre que nace.

Aquel “sí” es el primer paso de una larga lista de obediencias —¡larga lista de obediencias!— que acompañaran su itinerario de madre. Así María aparece en los Evangelios como una mujer silenciosa, que muchas veces no comprende todo aquello que sucede a su alrededor, pero que medita cada palabra y cada suceso en su corazón.

En esta disposición hay fragmento bellísimo de la psicología de María: no es una mujer que se deprime ante las incertidumbres de la vida, especialmente cuando nada parece ir por el camino correcto. No es mucho menos una mujer que protesta con violencia, que injuria contra el destino de la vida que nos revela muchas veces un rostro hostil. Es en cambio una mujer que escucha: no olviden que hay siempre una gran relación entre la esperanza y la escucha, y María es una mujer que escucha, que acoge la existencia así como esta se nos presenta, con sus días felices, pero también con sus tragedias, que jamás quisiéramos haber encontrado. Hasta la noche suprema de María, cuando su Hijo es clavado en el madero de la cruz.

Hasta ese día, María había casi desaparecido de la trama de los Evangelios: los escritores sagrados dejan entrever este lento eclipsarse de su presencia, su permanecer muda ante el misterio de un Hijo que obedece al Padre. Pero María reaparece justamente en el momento crucial: cuando buena parte de los amigos han desaparecido a causa del miedo. Las madres no traicionan y, en aquel instante, a los pies de la cruz, ninguno de nosotros puede decir cuál fue la pasión más cruel: si aquella de un hombre inocente, que muere en el patíbulo de la cruz, o la agonía de una madre, que acompaña los últimos instantes de la vida de su hijo. Los Evangelios son lacónicos, y extremamente discretos. Dejan constancia con un simple verbo de la presencia de la Madre: ella “estaba” (Juan 19,25). Ella estaba. No dicen nada de su reacción: si lloraba, si no lloraba… nada; ni siquiera una pincelada para describir su dolor: sobre estos detalles se ha disparado luego la imaginación de los poetas y de los pintores regalándonos imágenes que han entrado en la historia del arte y de la literatura. Pero los Evangelios solo dicen: ella “estaba”. Estaba allí, en el momento más feo, en momento cruel, y sufría con su hijo. “Estaba”.

María “estaba”, simplemente estaba ahí. Estaba ahí nuevamente la joven mujer de Nazaret, ya con los cabellos canosos por el pasar de los años, todavía luchando con un Dios que debe ser solo abrazado, y con una vida que ha llegado al umbral de la oscuridad más densa. María “estaba” en la oscuridad más densa, pero “estaba”. No se había ido. María está ahí, fielmente presente, cada vez que hay que tener una vela encendida en un lugar de neblina y tinieblas. Ni siquiera ella conoce el destino de resurrección que su Hijo estaba en aquel instante abriendo para todos nosotros, los hombres: está ahí por fidelidad al plan de Dios, del cual se ha proclamado sierva desde el primer día de su vocación, pero también a causa de su instinto de madre que simplemente sufre, cada vez que hay un hijo que atraviesa una pasión. Los sufrimientos de las madres… todos nosotros hemos conocido mujeres fuertes, que han llevado adelante tantos sufrimientos de sus hijos…

La reencontraremos en el primer día de la Iglesia, ella, Madre de esperanza, en medio de esa comunidad de discípulos tan frágiles: uno había negado, muchos habían huido, todos habían tenido miedo (Cfr. Hechos 1,14). Pero ella, simplemente estaba allí, en el más normal de los modos, como si fuera del todo natural: en la primera Iglesia envuelta por la luz de la Resurrección, pero también por las vacilaciones de los primeros pasos que debía dar en el mundo.

Por esto todos nosotros la amamos como Madre. No somos huérfanos: tenemos una Madre en el cielo: es la Santa Madre de Dios. Porque nos enseña la virtud de la esperanza, incluso cuando parece que nada tiene sentido: ella siempre confiando en el misterio de Dios, incluso cuando Él parece eclipsarse por culpa del mal del mundo. En los momentos de dificultad, María, la Madre que Jesús ha regalado a todos nosotros, pueda siempre sostener nuestros pasos, pueda siempre decirnos al corazón: “Levántate. Mira adelante. Mira el horizonte”, porque Ella es Madre de esperanza. Gracias.

Saludos:

Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española. Hoy celebramos la fiesta de san Juan de Ávila, patrono del clero español y maestro de vida espiritual. Pidamos hermanos por todos los sacerdotes, para que sean siempre una imagen transparente de Jesús, Buen Pastor, y la Virgen María los sostenga a lo largo de su vida sacerdotal. También quisiera enviar un saludo desde aquí a los fieles de mi patria, que hace dos días celebraron la Solemnidad de la Patrona de Argentina, Nuestra Señora de Luján. Mi corazón estuvo en Luján estos días. Que el Señor los bendiga. Muchas gracias.

10/5/17

ver a Dios en los demás

PD3: En las relaciones con los otros, lo peor es la INDIFERENCIA, que impide reconocer al Señor en los demás. Hay que ayudar al prójimo, darse a los demás, apoyarles en sus pesares, animarles… Dios está detrás de toda la gente que nos rodea, por eso hay que quererles…

9/5/17

nos comemos a Dios

PD2: La Eucaristía es comer la carne del Hijo del hombre para vivir como el Hijo del hombre. Este comer se llama “comunión”. Es un “comer”, y decimos “comer” para que quede clara la necesidad de la asimilación, de la identificación con Jesús. Se comulga para mantener la unión: para pensar como Él, para hablar como Él, para amar como Él, para que nos parezcamos lo más posible y actuemos como lo que hubiera hecho Él…

En ninguna otra religión es tal la proximidad con su dios. Cuando comulgamos tenemos la suerte de revivir lo que hiciera hace 2000 años: no es un recuerdo, se hace presente cada día, tocamos a Dios. No comemos un trozo de pan, sino que nos comemos a Dios mismo que entra dentro de nosotros… Impresionante! Sólo queda darle tantas gracias por todas las cosas que nos pasan…

8/5/17

somos su ejemplo

PD2: “La vida de los padres es el libro que leen los hijos” (San Agustín). Lo que hacemos o dejemos de hacer es el manual para la vida que irán mamando nuestros hijos… Luego no podemos quejarnos de que si nos sale uno distinto a como hubiéramos querido y tal…

5/5/17

no perdamos la paz

PD2: Ni “hacer las paces” con mis pecados, ni “perder la paz” ante ellos... Somos muy repetitivos a la hora de confesarnos. Siempre de lo mismo, maldita soberbia. Pero no dudemos en pasar por el confesionario para recuperar la paz, para salir mucho más alegres tras el perdón. ¡Qué gran sacramento nos dejó el Señor! Nos perdona. Él nos perdona, no el cura que nos atiende, para volver a ser su amigo.

4/5/17

la fe

PD1: La fe no es una teoría, ni una filosofía, ni una idea: es un encuentro. Un encuentro con Jesús. No la vas a encontrar ni en los libros, ni en los templos. La encontrarás en la oración, en el trato con el Señor.

3/5/17

posmoderno

PD2: ¿Qué le pasa al hombre posmoderno? Te lo dice Neal Stephenson
Estamos haciendo unas generaciones sin enjundia para la vida, dentro de unas relaciones personales muy complicadas, donde el destacar, divertirse, disfrutar son las únicas metas de las personas.
Pero no hay que ser pesimista, ya que junto a los posmodernos conviven otros con muchos valores, que leen, se forman, tienen grandes ideales, se dan al prójimo, apagan la tele, saben del bien que es el grupo familiar, y esperan, con esperanza, un mundo mejor que ellos van a construir…