PD: ¿Es sentimiento, o es fe?
Muchos creen que Dios está presente solamente cuando sienten algo. Si la oración emociona, si la Misa conmueve o si las lágrimas aparecen, piensan que Dios actuó. Pero cuando el corazón se siente seco y el consuelo desaparece, surge la pregunta: “¿Dónde está Dios?”
La verdad es que Dios no se va cuando desaparecen las emociones. Él sigue ahí. La fe verdadera no se apoya en sentimientos pasajeros, sino en la certeza de su amor. Amar a Dios cuando todo nos llena de consuelo es hermoso, pero seguir amándolo cuando no sentimos nada es una de las pruebas más grandes de amor.
No vas a Misa para sentir bonito. Vas porque Cristo te espera. No oras para buscar emociones. Oras porque Dios es digno de ser amado. Los santos aprendieron que, muchas veces, el mayor crecimiento espiritual ocurre precisamente en los momentos de oscuridad y sequedad.
Cuando desaparece el consuelo, queda al descubierto algo mucho más valioso: un amor que permanece. Por eso, si hoy no sientes nada al rezar, no te desanimes. Tal vez Dios esté haciendo en silencio la obra más profunda de tu vida: transformar una emoción pasajera en una fe firme, capaz de amar incluso en la noche.
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