1/12/15

dolor

PD1: José Luis Martín Descalzo nos contaba esto:

Reflexiones de un enfermo en torno al dolor

El dolor es un misterio. Hay que acercarse a él de puntillas y sabiendo que, después de muchas palabras, el misterio seguirá estando ahí hasta que el mundo acabe. Tenemos que acercarnos con delicadeza, como un cirujano ante una herida. Y con realismo, sin que bellas consideraciones poéticas nos impidan ver su tremenda realidad.

La primera consideración que yo haría es la de la «cantidad» de dolor que hay en el mundo. Después de tantos siglos de ciencia, el hombre apenas ha logrado disminuir en unos pocos centímetros las montañas del dolor. Y en muchos aspectos la cantidad del dolor aumenta. Se preguntaba Péguy: ¿Creemos acaso que la Humanidad está sufriendo cada vez menos? ¿Creéis que el padre que ve a su hijo enfermo hoy sufre menos que otro padre del siglo XVI? ¿Creéis que los hombres se van haciendo menos viejos que hace cuatro siglos? ¿Que la Humanidad tiene ahora menos capacidad para ser desgraciada? 

LA MONTAÑA DEL DOLOR 
Los medios de comunicación nos hacen comprender mejor el tamaño de esa montaña del dolor. El hombre del siglo XIV conocía el dolor de sus doscientos o de sus diez mil convecinos, pero no tenía ni idea de lo que se sufría en la nación vecina o en otros continentes. Hoy, afortunada o desgraciadamente, nos han abierto los ojos y sabemos el número de muertos o asesinados que hubo ayer. Sabemos que 40 millones de personas mueren de hambre al año. Y hoy se lucha más que nunca contra el dolor y la enfermedad... Pero no parece que la gran montaña del dolor disminuya. Cuando hemos derrotado una enfermedad, aparecen otras nuevas que ni sospechábamos (cómo olvidar el SIDA) que toman el puesto de las derrotadas. En la España de hoy, y a esta misma hora, hay tres millones de españoles enfermos. Y diez millones pasan cada año por dolencias más o menos graves. Pero el resto de sus compatriotas (y de sus familiares) prefiere vivir como si estos enfermos no existieran. Se dedican a vivir sus vidas y piensan que ya se plantearán el problema cuando “les toque» a ellos”. 

Sabemos muy poco del dolor y menos aún de su porqué. ¿Por qué, si Dios es bueno, acepta que un muchacho se mate la víspera de su boda, dejando destruidos a los suyos? ¿Por qué sufren los niños inocentes? Nosotros, cristianos, debemos ser prudentes al responder a estas preguntas que destrozan el alma de media Humanidad. ¿Quién ignora que muchas crisis de fe se producen al encontrarse con el topetazo del dolor o de la muerte? ¿Cuántos millares de personas se vuelven hoy a Dios para gritarle por qué ha tolerado el dolor o la muerte de un ser querido? 

Dar explicaciones a medias es contraproducente y sería preferible que, ante estos porqués, los cristianos empezásemos por confesar lo que decía Juan Pablo II en su encíclica sobre el dolor: El sentido del sufrimiento es un misterio, pues somos conscientes de la insuficiencia e inadecuación de nuestras explicaciones. Algunas respuestas pueden aclarar algo el problema y debemos usarlas, pero sabiendo siempre que nunca explicaremos el dolor de los inocentes. 

TEORÍAS, NO 
Una de esas respuestas parciales podía ser la que afirma que dedicarse a combatir el dolor es más importante y urgente que dedicarse a hacer teorías y responder porqués. 

Hemos gastado más tiempo en preguntarnos por qué sufrimos que en combatir el sufrimiento. Por eso, ¡benditos los médicos, las enfermeras, cuantos se dedican a curar cuerpos o almas, cuantos luchan por disminuir el dolor en nuestro mundo! 

El dolor es una herencia de todos los humanos, sin excepción. Un gran peligro del sufrimiento es que empieza convenciéndonos de que nosotros somos los únicos que sufrimos en el mundo o los que más sufrimos. Una de las caras más negras del dolor es que tiende a convertirnos en egoístas, que nos incita a mirar sólo hacia nosotros. Un dolor de muelas nos hace creemos la víctima número uno del mundo. Si en un telediario nos muestran miles de muertos, pensamos en ellos durante dos minutos; si nos duele el dedo meñique gastamos un día en autocompadecernos. Tendríamos que empezar por el descubrimiento del dolor de los demás para medir y situar el nuestro. 

Es la humilde aceptación de que el hombre, todo hombre, es un ser incompleto y mutilado. Es el descubrimiento de que se puede ser feliz a pesar del dolor, pero es imposible vivir toda una vida sin el. El mayor descubrimiento, el que más me ha tranquilizado como hombre ha sido precisamente este sano realismo. Tratar de no mitificar mi enfermedad, no volverme contra Dios y contra la vida, como si yo fuera una víctima excepcional. Desde el primer momento me planteé la obligación de pensar que «yo no era un enfermo», sino “un señor que tiene un problema» como «todos» tienen sus problemas”.

Cuando vas conociendo a los hombres, descubres que «todos» son mutilados de algo. Así pensé que a mí me faltaban los riñones o me sobraba un cáncer, pero que a los demás o les faltaba un brazo, o no tenían trabajo, o tenían un amor no correspondido, o un hijo muerto. Todos. ¿Qué derecho tenía yo, entonces, a quejarme de mis carencias, como si fueran las únicas del mundo? Sentirme especialmente desgraciado me parecía ingenuo y, sobre todo, indigno. 

DEMASIADA RETÓRICA 
La tercera gran respuesta es ver los aspectos positivos de la enfermedad. Quiero prevenir contra un gran error muy difundido entre personas de buena voluntad: la tendencia a ver en la enfermedad y el dolor algo objetivamente bueno. Creo que se ha hecho, especialmente entre los cristianos, mucha retórica sobre la bondad del dolor, con la que se confunden tres cosas: lo que es el dolor en sí; lo que se puede sacar del dolor; y aquello en lo que el dolor puede acabar convirtiéndose, con la gracia de Dios. Lo primero es y seguirá siendo horrible. Lo segundo y lo tercero pueden llegar a ser maravillosos. 

Cristo mismo lo dejó bien claro en su vida: jamás ofreció florilegios sobre la angustia, no fue hacia el dolor como hacia un paraíso. Al contrario: se dedicó a combatir el dolor en los demás, y, en sí mismo, lo asumió con miedo, entró en él temblando, pidió, mendigó al Padre que le alejara de él y lo asumió porque era la voluntad de su Padre. Y entonces acabó convirtiendo el dolor en redención. Es mejor no echarle almíbar piadoso al dolor. Pero hay que decir sin ningún rodeo que en la mano del hombre está conseguir que ese dolor sea ruina o parto. El hombre no puede impedir su dolor, pero puede conseguir que no lo aniquile, e incluso lograr que ese dolor lo levante en vilo. 

En lo humano y mucho más en lo sobrenatural, el dolor puede llegar a ser uno de los grandes motores del hombre. Luis Rosales afirmaba que «los hombres que no conocen el dolor son como iglesias sin bendecir». 

El dolor es parte de nuestra condición humana; deuda de nuestra raza de seres atados al tiempo y a la fugitividad. No hay hombre sin dolor. Y no es que Dios «tolere» los dolores, es, simplemente, que Dios respeta la condición temporal del hombre, lo mismo que respeta que un círculo no pueda ser cuadrado. Lo que Dios sí nos da es la posibilidad de que ese dolor sea fructífero. Empezó haciéndolo fructífero él mismo en la Cruz y así creó esa misteriosa fraternidad de dolor de la que nosotros podemos participar. 

VINAGRE, O VINO GENEROSO 
El hombre tiene en sus manos esa opción de conseguir que su propio dolor y el de sus prójimos se convierta en vinagre o en vino generoso. Yo he comprobado aquella frase de León Bloy que aseguraba que en el corazón del hombre hay muchas cavidades que desconocemos hasta que viene el dolor a descubrírnoslas. Así puedo afirmar que el dolor es, probablemente, lo mejor que me ha dado la vida y que, siendo en sí una experiencia peligrosa, se ha convertido más en un acicate que en un freno. 

Pase lo que pase, a lo que tú no tienes derecho es a desperdiciar tu vida, a rebajarla, a creer que, porque estás enfermo, tienes ya una disculpa para no cumplir tu deber o para amargar a los que te rodean. Debes considerar la enfermedad como un hándicap, como un «reto», como una nueva forma para testimoniar tu fe y realizar tu vida. Has de buscar todos los modos para sacar todo lo positivo que haya en la enfermedad y así rentabilizar más tu vida. 

Lo verdaderamente grave de la enfermedad es cuando ésta se alarga y se alarga. Un dolor corto, por intenso que sea, no es difícil de sobrellevar. Lo verdaderamente difícil es cuando ese camino de la cruz dura años, y peor aún si se vive con poca o ninguna esperanza de curación en lo humano. 

Sólo la gracia de Dios ha podido mantenerme alegre en estos años. Y confieso haberla experimentado casi como una mano que me acariciase. Dios no me ha fallado en momento alguno. Yo llamaría milagro al hecho de que en casi todas las horas oscuras siempre llegaba una carta, una llamada telefónica, un encuentro casual en una calle, que me ayudaba a recuperar la calma. Confieso con gozo que nunca me sentí tan querido como en estos años. Y subrayo esto porque sé muy bien que muchos otros enfermos no han tenido ni tienen en esto la suerte que yo tengo. 

La verdadera enfermedad del mundo es la falta de amor, el egoísmo. ¡Tantos enfermos amargados porque no encontraron una mano comprensiva y amiga! 

Es terrible que tenga que ser la muerte de los seres queridos la que nos descubra que hay que quererse deprisa, precisamente porque tenemos poco tiempo, porque la vida es corta ¡Ojalá no tengáis nunca que arrepentiros del amor que no habéis dado y que perdisteis! 

La enfermedad es una gran bendición: cuando te sacude ya no puedes seguirte engañando a ti mismo, ves con claridad quién eras, quién eres. 

Descubrí a su luz que en mi escala de valores real había un gran barullo y que no siempre coincidía con la escala que yo tenía en mis propósitos y deseos. ¡Cuántas veces el trabajo se montó por encima de la amistad! ¡Cuántos más espacios de mi tiempo dediqué al éxito profesional que a ver y charlar pausadamente con los míos! Aprendí también a aceptarme a mí mismo, a saber que en no pocas cosas fracasaría y no pasaría absolutamente nada, entendí incluso que uno no tiene corazón suficiente para responder a tanto amor como nos dan. Todo hombre es un mendigo y yo no lo sabía. 

Entre estos descubrimientos estuvo el de los médicos, las enfermeras y los otros enfermos. Hasta hace algunos años apenas había tenido contactos con el mundo de los hospitales y tenía de sus habitantes ese barato concepto por el que, con tanta frecuencia acostumbramos a medir a los seres más por sus defectos que por sus virtudes. La enfermedad, al vivir horas y horas en los hospitales, me descubrió qué engañado estaba. 

UN ABUSO DE CONFIANZA 
La idea de que la enfermedad es «redentora» no es un tópico teológico, sino algo radicalmente verdadero. Dios espera de nosotros, no nuestro dolor, sino nuestro amor; pero es bien cierto que uno de los principales modos en que podemos demostrarle nuestro amor es uniéndonos apasionadamente a su Cruz y a su labor redentora. ¿Qué otras cosas tenemos, en definitiva, los hombres para aportar a su tarea? 

Os confieso que jamás pido a Dios que me cure mi enfermedad. Me parecería un abuso de confianza; temo que, si me quitase Dios mi enfermedad, me estaría privando de una de las pocas cosas buenas que tengo: mi posibilidad de colaborar con él más íntimamente, más realmente. Le pido, sí, que me ayude a llevar la enfermedad con alegría; que la haga fructificar, que no la estropee yo por mi egoísmo.

30/11/15

providencia

PD1: Es complejo, pero muy simple. Pensamos que solo nosotros somos capaces, ¡qué gran mentira! Espero te sirva: "Dios es solo amor, puro amor que provee. Él nos ama más de cuanto nosotros mismos amamos y sabe cuál es nuestro verdadero bien", Papa Francisco. Dios provee, no hay que andar todo el día pensando en el futuro… Él sabe lo que necesitamos y nos lo da. Nosotros, con nuestras fuerzas, poco podemos. Pero hay que intentar cambiar las cosas, no hay que caer en un falso providencionalismo.

27/11/15

las cosas pequeñas

PD3: Cuidar las cosas pequeñas nos ayuda a ser humildes. Hacer lo insignificante con amor, elevarlo, pensar en cada tarea, por muy pequeña que sea, de forma sobrenatural. Hacer las cosas bien hechas es como si estuvieras rezando al hacerlas…

26/11/15

España

Es desesperante ver como se está quedando España. Tras la fuerte crisis de deudas vivida, lejos de experimentar un cambio de formas de hacer las cosas, se profundizan. Sí, ya sé que crecemos, rebotamos después de la fuerte recesión vivida. Seguimos gastando mucho más de lo que ingresamos, generando un déficit público de casi el 5% (50.000 millones de euros al año) y una deuda pública acumulada de 1.000.000 millones de euros que tendrán que pagar nuestros nietos… Pero no es de economía de lo que te quiero hablar. Hoy te quiero escribir de cosas que siempre me han dicho que no cuente, de política…
Esa España corrupta que descubrimos hace unos años sigue igual. La corrupción sigue estando en el ambiente, no se ha atajado suficientemente. Se ha terminado por aceptar... La financiación irregular de los partidos políticos no ha sido castigada. Se han destapado casos en todos los partidos, unos más que otros, y no se ha metido tijera. Siguen las mismas personas a cargo, se ha corrido un velo, pero lo más sorprendente es que la gente olvida, no ha pasado nada, les vuelven a votar como si no hubieran hecho nada. Y a los empresarios que pagaban por conseguir contratos públicos, esos ni se les han acercado…, siguen siendo los mismos, dispuestos a volver a pagar cuando haga falta.
Los jueces, con sus carreras profesionales en manos de los políticos, no ejercen la labor de purga, ni se les espera. ¿Por qué tanta impunidad, por qué no se juzga con más rapidez e igualdad? ¿Por qué esa diferencia de casos, unos en el trullo y otros de rositas? ¿Por qué los contribuyentes somos malparados si nos equivocamos, y los políticos salen indemnes?
Cada día en la prensa nos vamos enterando de más cosas, pero todo da igual, ya se sabe que los nuevos casos no mueven ficha, no afectan a nadie. Qué distintos somos los españoles de otros países europeos, qué cantidad de cosas hemos tragado, cuando en otros sitios las dimisiones o ceses habrían sido fulminantes…
Las reformas, la austeridad, la devaluación interna ha servido para repartir el poco trabajo que hay. Se han creado muchos empleos muy mal pagados, precarios, ser un mileurista es ser una bendición, cuando con los precios de alquileres no se puede apenas vivir. Siguen creciendo el número de ni-nis (uno de cada cuatro jóvenes), de los que han tirado la toalla ya que no tienen trabajo, ni estudios…, ni posibilidades.
Los extranjeros salen de España, pero muy pocos españoles se atreven a emigrar, se sigue tirando de los ahorros, de la familia, para sobrevivir.
España vive, como otros muchos países, un problema de valores, un materialismo consumista que prima el yo, frente al otro. La televisión basura es uno de los grandes problemas, donde se pone de modelo a unas actuaciones que no deberían ser ejemplo, ya que la gente todo lo copia. Ese afán por triunfar, ese afán consumista, ese querer ser como los famosos, esto no es bueno.
Además no se arregla el botellón, los jóvenes campan a sus anchas dejando todo desastrado, con consecuencias para la salud severas, sin que las autoridades le pongan remedio. Somos capaces de regular todo, de prohibir todo, pero no somos capaces de cambiar la sociedad.
La ley del esfuerzo, el que se reconozca el esfuerzo como valía… esto es otro imposible; seguimos con la política de colocar al amiguete, del enchufismo, del compadreo…
No te quiero entrar en el tema catalán ya que es exasperante, síntoma de que si no se hace nada para cambiar las cosas, éstas se deterioran…
La política debe servir para cambiar las cosas. Los presupuestos generales del Estado mueven casi la mitad de lo que se genera por parte de todos los españoles. Pero no se toman medidas oportunas, no se hace apenas nada.
Ahora nos toca votar de nuevo. Lo que yo le pido a los políticos no es: ni ser SERIOS como dicen unos, ni ser GUAPOS como pretenden otros, ni ser PROGRES como solución; les pido ser BRILLANTES, ser trabajadores, ser honestos, estar volcados en su labor, y tratar de mejorar y cambiar este país. Vocación de servicio público.
Odio esa partitocracia española, esa sensación de que los políticos entran para ganarse la vida en el trabajo de político, esa sensación de que España es una gran empresa de colocación de personas, de políticos…, donde salvo contadas excepciones, se vislumbra la poca capacidad generalizada, la poca inteligencia…, donde aunque se destaque, el líder y su poderoso dedo, decide quién sí y quién no…
Hay que hacer muchas cosas, faltan tantas reformas, falta tanto por hacer, que la inacción es desesperante. Prefiero votar a alguien con el que no comulgo al 100%, que no participo por entero de sus ideas, pero que sea brillante y que haga cosas, que venga con ganas, con nuevas ideas, con afán de cambiar las cosas que van mal, de mejorar el país… Hay que votar con ilusión, al que enseñe más ilusión y más ganas… Si no nos gobierna alguien con mucha ilusión y con muchas ganas, iremos de ala…
Ya sé que no te voy a cambiar, que tienes tus propias ideas y haces muy bien en tenerlas, pero permíteme que te cuente mis pesares, que te diga mis preocupaciones y esa sensación de que vamos a peor, que si no cambiamos España seremos responsables de nuestras decisiones…
En fin, no sirve el “esto es lo que hay” el “qué le vamos a hacer”, no podemos conformarnos con lo que tenemos, hay que ser utópicos y esperar una España mejor. No podemos dejar a nuestros hijos y nietos esta España corrompida y sin valores. Un abrazo
PD1: A ver si nos aclaramos un poco, ¿en qué quedamos con el no nacido existe, o no es nada? ¿Es hijo, o no es hijo?
Por supuesto que es un hijo de su padre y de su madre. Es un ser vivo que siente, que está creciendo, que oye, que reconoce a su madre en la tripa, que da patadas, que se mueve, que le quieren ya sus padres aun sin haber nacido…
Pero aún así, los matamos, o no cambiamos las leyes para evitarlo…No es un tema de derechas o de izquierdas, es un asunto científico. Hay que ayudar a la madres embarazadas que no pueden mantener a su hijo, hay que cambiar esta horrible tendencia… ¡Qué poca vergüenza!

25/11/15

¿A qué estamos esperando para acogerlos?

PD3: No acogemos a los refugiados sirios que emigran huyendo del Estado Islámico, con muchos motivos. Este entre otros:
Esto es el por qué huyen de Siria y se tienen que refugiar y ganar la vida en Occidente…
Y los refugiados, nosotros hace años, necesitan que se les traten como personas, no como números. Seguimos haciendo las cosas mal, muy mal…
ESPECTACULAR ESTATUA DEL FRANCES BRUNO CATALANO QUE SIMBOLIZA EL VACIO QUE PRODUCE EN EL SER ,EL VERSE OBLIGADO A ABANDONAR TU CASA, TU VIDA, TU TIERRA, TUS RAICES... POR CUALQUIER RAZÓN
¿A qué coño esperamos para ayudarles?

24/11/15

¿Que podemos hacer tu y yo para promover la PAZ?

PD3: Este desastre de paz mundial rota, este sinsentido de las guerras, ¿qué puedes hacer tú para promover la paz mundial? Lo contestó muy bien la Madre Teresa: Ir a tu casa y amar a tu familia.

23/11/15

¿quién se salvará?

PD1: ¿Quién irá al cielo? No pienses que solo iremos los católicos apostólicos y romanos… Ni mucho menos. Se salvarán muchos que no sean cristianos. Imagínate que hubieras nacido en Egipto y fueras musulmán y creyeras al Profeta y cumplieras sus mandatos, siendo bueno y practicando tus creencias con plenitud, Seguro que te salvarás. O que hubieras nacido bajo una familia protestante y actuaras con rectitud y bondad, seguro que te salvarás también. O imagínate que naces en una familia atea, que no practica por costumbre, por desconocer la fe cristiana, que es muy buena gente y se cuida y se quiere, y cumple con la Ley Natural…, pues es muy posible que se salve también. Dios es misericordioso y querrá que estemos muchos con Él en el paraíso.

Pero cuidado si conociendo lo rechazas, si sabiendo lo que nos pide, antepones tu yo, tu soberbia, el mundo material que nos rodea, o tu propio egoísmo y pereza para no cumplir lo que sí conoces. Cuidadito, cuidadito, que la misericordia es muy grande, pero la libertad que nos ha dado también… Nos espera siempre, nos lanza mensajes de amor para que le sigamos. No debemos rechazarlos, ni esperar al último segundo…

20/11/15

cuando hago algo mal...

PD6: Cuando hago algo mal, siempre tengo razones...si lo hacen los demás, siempre son excusas. ¡Qué bien pensamos siempre de uno mismo, y que mal del prójimo! Es nuestro fatídico complejo de inferioridad que se mezcla con nuestra alta dosis de orgullo y vanidad. Ay!!!

19/11/15

inteligencia...

PD3: ¿Eres inteligente?

Como regla general siempre se ha considerado inteligente a la persona que sabía resolver complicados problemas técnicos o intrincados raciocinios filosóficos.

Con el paso del tiempo llega la superespecialización, que básicamente consiste en saber muchísimo de casi nada.

Nos estamos encontrando una sociedad en la que algunas personas tienen un conocimiento altísimo de pequeñas parcelas del saber, pero a la larga desconocen, y parece que no les interesa ver, la realidad en su conjunto.

Así, y como es lógico, se está llegando cada vez más a seguir, en cuestiones vitales para nuestras vidas, opiniones de personas que son famosas por otros temas.

El problema está en que sus opiniones, muchas veces, las tomamos los demás como incuestionables. Confiamos en quien las dice por su prestigio, por su popularidad, como si las dijeran sabios en esa materia, pero la realidad es que no saben más que el ciudadano medio.

A esto se une la visión clásica de que «el inteligente es el que llega con la razón más lejos que los demás»; definición que, por muy clásica que sea, no deja de ser un reduccionismo ya que, además de una racional, hay otros tipos de inteligencia.

Uno de esos tipos de inteligencia es la emocional, pero igualmente existe una inteligencia social, numérica, espacial…

Cuestionémonos: ¿quién es más inteligente, la persona que sabe hacer complicadas operaciones de cálculos matemáticos y financieros, o aquélla que consigue tener una familia unida y feliz donde la mujer, el marido los hijos están a gusto en casa?

Concederle el criterio de inteligencia sólo a lo que tomamos por intelectual es, en mi opinión, un error. La persona ha de tener una visión de su vida en conjunto; no puede dividirse en trabajo, familia, amistades, aficiones... Tiene que saber unir de manera inteligente todas esas facetas que constituyen la vida de las personas.

«Es que para llegar a ser un alto científico hay que ser muy inteligente», se puede contestar.

¿Y para conseguir armonizar una familia feliz no hay que ser muy inteligente? Miremos la sociedad y saquemos conclusiones.

El más inteligente siempre tiene una visión medianamente completa de la realidad.

Nadie será capaz de conseguir una familia armoniosa si no tiene en su vida esa visión.

Para conseguir una vida satisfactoria hay que formar la inteligencia emocional. ¿No creen que dedicamos mucho tiempo a la formación de la inteligencia racional y poco o ninguno a la inteligencia emocional?

No olvidemos que la formación de las otras inteligencias, sin descuidar la racional, nos va a dar más felicidad como personas que, a fin de cuentas, es lo que somos. ¡Ánimo!

18/11/15

¿por qué?

PD2: ¿Y Dios por qué permite estos crueles atentados

¿Dónde estaba Dios este viernes cuando los atentados de París?

El atentado de este viernes en París es una realidad cotidiana en países como Siria e Irak, pero el estupor que ha causado en Europa no se debe sólo a que hayamos visto de cerca la muerte y la acción depravada del terrorismo yihadista. Se debe, sobre todo, a que nadie puede acostumbrarse al sufrimiento de un inocente y al misterio del mal.

La pregunta vuelve a surgir: ¿Dónde estaba Dios la noche del viernes en París?

Desde luego, no en la acción de los terroristas que mataban en su Nombre. Nada hay más ajeno al Dios verdadero que la destrucción de sus hijos y de sus criaturas. El Magisterio de la Iglesia recuerda que los musulmanes se dirigen al mismo Dios Padre que los cristianos. Y Dios es amor.

Tampoco estaba en los arrebatos de ira y de racismo visceral que estas acciones suelen hacer surgir hasta en personas de bien, aunque no lo exterioricen. El odio incrementa el odio, porque es el alimento del diablo.

Y desde luego, no estaba de brazos cruzados mirando para otro lado, insensible a lo que les suceda a los hombres.

¿Dónde estaba Dios, entonces? ¿Es el mal una muestra de que no existe?

En absoluto. La noche del viernes, Dios estaba siendo asesinado por la libertad mal empleada. Dios fue hecho rehén y fue muerto. Fue degollado, tiroteado, graneado. Dios estaba consolando y compadeciendo (padeciendo con) a cada familiar y amigo afectado de lleno por los terroristas. Dios estaba gritando desgarradoramente silencioso en cada sagrario, llorando en el Sacramento para que los terroristas no atentasen. Dios estaba preso de su amor, que dio libertad a los hombres. Dios estaba, de nuevo, crucificado en el dolor.

Y estaba, y está, en el corazón de todos los hombres y mujeres que no desean devolver mal por mal. Que anhelan la paz y la justicia. Que desean que a los asesinos se les frene, no por sed de venganza, sino por deseo de concordia.

El misterio del mal nos pone ante nuestras propias limitaciones. Por eso, ante el misterio del mal es necesario rezar. Rezar por las víctimas y por sus familias. Y rezar para que los yihadistas se conviertan. Pero de verdad. No sólo para que dejen de matar, sino para que no condenen su alma. Los cristianos no deseamos ver arder en el infierno a los asesinos del Estado Islámico, sino verlos arrepentidos con un corazón contrito, pidiendo perdón por el daño causado, pagando justamente sus crímenes y sabiéndose abrazados por el amor misericordioso de Jesucristo, que también murió por ellos.

17/11/15

queremos ser buenos, pero hacemos cosas malas...

PD2: Que de actualidad es lo que decía San Pablo a los romanos hace casi 2000 años. Como se repite hoy en nosotros: Queremos hacer cosas buenas, pero a veces, hacemos cosas malas sin querer. ¿Por qué hacemos cosas malas si no querríamos hacerlas? Por culpa de nuestra naturaleza pecadora…

“Sé muy bien que no es bueno eso que habita en mi, es decir, en mi carne; porque el querer lo bueno lo tengo a mano, pero el hacerlo, no.
El bien que quiero hacer no lo hago; el mal que no quiero hacer, eso es lo que hago.
Entonces, si hago precisamente lo que no quiero, señal que no soy yo el que actúa, sino el pecado que habita en mi.
Cuando quiero hacer lo bueno, me encuentro inevitablemente con lo malo en las manos.
En mi interior me complazco en la ley de Dios, pero percibo en mi cuerpo un principio diferente que guerrea contra la ley que aprueba mi razón, y me hace prisionero de la ley del pecado que está en mi cuerpo.
¡Desgraciado de mi! ¿Quién me librará de este cuerpo presa de la muerte?
Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, y le doy gracias.”

16/11/15

paz

PD2: El terrorismo islámico es un desastre. Las reacciones o consecuencias son aún peores. Este fin de semana se destilaba odio hacia los musulmanes en general. Se quiere una revancha. Se quiere luchar contra alguien que se esconde entre nosotros, y eso es muy difícil. Lo más fácil es lanzar muchas bombas a los de ISIS en donde están, para que se cabreen más. No sé yo si esto es muy bueno.

Llevamos desde las Torres Gemelas luchando en una guerra contra un terrorismo que mata y se inmola. Y su solución no es fácil. Se piden rezos, yo soy el primero que lo he hecho, por las víctimas y familiares. Pero no es muy cristiano este odio. ¿No deberíamos perdonar al que nos abofetea, poner la otra mejilla, no odiar? El Señor nos enseñó un mensaje de amor a nuestros enemigos. Amar solo al que nos quiere es muy fácil. Lanzar miles de bombas a los musulmanes no es la solución…

Desde que el ser humano existe se ha dedicado a guerrear contra su adversario, por territorios, por religión, por venganza… No hemos cambiado. Nuestra historia es una guerra continua, matanzas y muertes sin sentido. Odio y rencor. Pido paz, perdón, y + amor

13/11/15

como será el cielo...

PD2: Me imagino el cielo como algo distinto de la vida terrena. Me imagino un mundo especial, donde estaremos dedicados a otra cosa distinta que los placeres habituales de ahora. No, dudo que lo más importante sea lo que hacemos aquí: comer, beber, “el pito”, tener una familia, trabajar para ganarnos la vida, fardar, criticar al prójimo, pensar solo en uno mismo…, hacer deporte, disfrutar de la naturaleza… Nada de eso. Los que lleguemos al cielo recuperaremos nuestro cuerpo, y no creo que debamos alimentarlo como ahora, ni que nos genere tanto tiempo en cuidarlo… Nos tiene que durar una eternidad y ya habrá pensado Dios en cómo será eso posible. Posiblemente estas cosas mundanas que tanto tiempo nos quitan, no serán necesarias. No creo que haya la dimensión terrenal de espacio-tiempo. Nos moveremos por todos los sitios en todos los tiempos…, eso creo yo. Cada uno se imagina el cielo como quiere y entiende…

Me imagino viendo a Dios, el mayor amor posible, que tanto nos ha querido. Me imagino entenderle, ver cómo actúa con los demás, me imagino que me pareceré mucho más a Él, que me usará para que le ayudemos, que su amor me envolverá y me dejará saciado, que no necesitaré de las cosas terrenas actuales para satisfacer mi yo. Me imagino queriendo a los demás tanto como Él. Y me imagino que conoceremos todo lo que ha hecho por nosotros con total detalle. Estoy seguro que, libre de la concupiscencia de los sentidos, gozando de su amor y amando al resto, seremos muy felices.

12/11/15

¿cómo reaccionamos al enfadarnos?

PD4: Al Señor le dieron una bofetada en la cara que le dolió. No se comportó como si no hubiera pasado nada, por muy bueno que fuera… No reaccionó con ira y gran enfado; podía haber causado estragos… Su comportamiento fue de enojo, ¿por qué me pegas? Si he dicho la verdad…, si he mentido…

Nosotros, que intentamos imitar a Jesucristo, ¿qué hacemos? Aceptamos los golpes de la vida sin reaccionar; nos enfadamos mucho y nos revelamos en demasía con los males que nos pasan… O nos preguntamos los por qué y para qué de los envites que nos da la vida. ¡Qué cantidad de cosas hay que aceptar con gratitud, ya que, aunque no las entendamos, sabemos que nos las han mandado! Pero podemos protestarle al Señor y preguntarle, en la oración, todos las dudas que nos surjan… No seamos pusilánimes, ni reaccionemos con ira. Imitemos al Señor.

11/11/15

sexo o amor en el matrimonio...

PD1: Hoy toco un tema tabú, el sexo en el matrimonio… Si lo quieres leer entero, aquí

La buena relación sexual en la vida de la pareja es de fundamental importancia para su armonía y depende de la armonía conyugal. La vida sexual tiene dos dimensiones: unitiva y procreativa. La dimensión unitiva significa que el sexo es un medio de unidad de la pareja. En la relación sexual, más que nunca, la pareja se vuelve una sola carne.

El acto sexual, para la pareja, es la más intensa manifestación de su amor, es la celebración del amor a nivel afectivo y sensitivo. Por lo tanto, no puede haber sexo sin profundo amor. Sólo puede vivirse en el matrimonio, porque sólo en el matrimonio existe un compromiso para toda la vida, y la responsabilidad de asumir sus consecuencias, especialmente los hijos. Si quitamos el amor, el sexo se transforma en mera prostitución: sexo sin amor, sin compromiso.

Está claro que la luz que debe guiar la relación es el amor y no el egoísmo. Habrán momentos en la vida de la pareja que la relación sexual será imposible. Cuando la esposa está embarazada, o próxima a dar a luz, tras el parto, por una cirugía, etc. En esas ocasiones, y en muchas otras, por sentido común, pero también por caridad con la pareja, la otra parte tendrá que respetar.

He oído a mujeres que se quejan que los maridos las obligan a hacer lo que ellas no quieren y no aceptan en el acto sexual. En este caso, es una violencia obligarlas a eso. Aquello que cada uno acepta, las caricias en preparación al acto sexual, deben realizarse con libertad. Es legítimo que el esposo prepare a la esposa para alcanzar ambos el orgasmo. El esposo debe guiarse por la orientación de la esposa, que sabrá mostrarle naturalmente lo que necesita para llegar al orgasmo con él.

No es fácil muchas veces la adaptación sexual de la pareja, y a veces lleva años. También ahí se debe tener paciencia y bondad con el otro, para ayudarlo a superar sus dificultades.

Para llegar al orgasmo, la mujer necesita ser verdaderamente amada, respetada, valorada, protegida, etc., por su esposo, más que entregarle el cuerpo, ella le entrega el corazón. El acto sexual para ella no comienza en la cama, sino en el café de la mañana, en el beso de despedida al ir a trabajar, en la llamada de teléfono durante el día, en una flor, etc.

Hay parejas que ofenden al otro durante el día y por la noche quieren tener una dulce relación, es imposible. No te olvides que el sexo es manifestación de amor. ¿Cómo se manifiesta el amor si no existe? ¿Cómo unir bien los cuerpos si los corazones no están unidos?

10/11/15

¿interesa la cultura? Nada de nada...

PD4: El turismo está decadente. ¿Qué le interesa ahora a la gente? Los museos, de lejos; las iglesias, desde fuera; y las cervecerías, por dentro... No interesa el arte, sólo piensan en cómo llenarse la barriga de lo que sea…

6/11/15

el gran abrazo, uno muy fuerte

PD4: En este mes de difuntos, debemos plantearnos como nos enfrentamos a la muerte. A mí no me asusta. Los que ven a Dios como amor, que le ven misericordioso, que han empleado su vida en amar, en darse a los demás, en compartir…, esperan el abrazo de Dios en el día de su muerte. Van a la muerte sin dudas, sabiendo que conocerán el Amor de Dios y sabiendo que su vida no se acaba en los pocos años que hemos estado en la Tierra…

En mi caso, que he dado tantos abrazos a tanta gente, he estrechado tantas manos, he dado tantos besos de amistad y de amor, estoy plenamente seguro que el día que me muera, me dará el Señor un gran abrazo, uno fortísimo, y me enseñará todos los misterios de la vida y de su Amor. Veré a Dios y lo que hace en cada uno de nosotros. Y lo disfrutaré años y años, toda una segunda vida, recuperando mi cuerpo, que me gusta, sin esos achaques actuales, y supongo que estaré por ahí flotando, viendo todas las maravillas que van pasando y pasarán.

Hay aficionados a ciertas cosas que ven el cielo como una vida haciendo eso que más les gusta. Yo me veo más sentado en una nube, viendo el amor de Dios y como quiere a cada uno individualmente, como es de maravilloso el mundo que nos dio, y como será de buena la segunda vida en nuestro cuerpo no corrupto que nos dará…

5/11/15

a pesar de nuestros errores...

PD2: "¡No perdamos nunca la esperanza! Dios nos ama siempre, incluso con nuestros errores y nuestros pecados", Francisco.

4/11/15

¿odian los cristianos?

PD6: Ante la afirmación de que “los cristianos odian a los homosexuales y a los que abortan” no podemos quedarnos impávidos. No es verdad. El cristiano no odia a nadie. El Señor nos enseñó a amar por encima de todo, nos mostró su misericordia. Nos enseñó a amar a los demás, al margen de cómo sean o de lo que hayan hecho. Así que no te confundas, los cristianos amamos también a los homosexuales y a los que por cualquier motivo hayan tenido que abortar.

3/11/15

darse + abrazos

PD3: “Si la gente se abrazase más, no existiría tantos prostíbulos, ni tanta pornografía” (Richard Cohen)

2/11/15

¿Estás triste?

PD3: Remedios contra la tristeza:

Los cinco remedios de santo Tomás de Aquino contra la tristeza

Cada uno de nosotros ha atravesado días tristes, días en los cuales no se logra superar una cierta pesadez interior que contamina el ánimo y dificulta las relaciones con los demás. ¿Existe algún truco para superar el malhumor y recuperar la sonrisa? Santo Tomás de Aquino propone cinco remedios de sorprendente eficacia contra la tristeza

El primer remedio es concederse un placer. Es como si el famoso teólogo hubiese intuido ya hace siete siglos la idea, tan difundida hoy, de que el chocolate es antidepresivo. Quizá parezca una idea materialista, pero es evidente que una jornada llena de amarguras puede terminar bien con una buena cerveza. Que algo así sea contrario al Evangelio es difícilmente demostrable: sabemos que el Señor participaba con gusto en banquetes y fiestas, y tanto antes como después de la Resurrección disfrutó con gusto de las cosas bellas de la vida. Incluso un Salmo afirma que el vino alegra el corazón del hombre (aunque es preciso aclarar que la Biblia condena claramente las borracheras).

El segundo remedio es el llanto. A menudo, un momento de melancolía es más duro si no se logra encontrar una vía de escape, y parece como si la amargura se acumulase hasta impedir llevar a cabo la tarea más pequeña. El llanto es un lenguaje, un modo de expresar y deshacer el nudo de un dolor que a veces nos puede asfixiar. También Jesús lloró. Y Papa Francisco señala que «ciertas realidades de la vida se ven solamente con ojos que han sido limpiados por las lágrimas. Invito a cada uno de vosotros a preguntarse: ¿Yo he aprendido a llorar?»

El tercer remedio es la compasión de los amigos. Me viene a la cabeza el personaje del amigo de Renzo, en el famoso libro Los novios, que en una gran casa deshabitada a causa de la peste va desgranando las grandes desgracias que han sacudido a su familia. «Son hechos horribles, que jamás hubiera creído que llegaría a ver; cosas que quitan la alegría para toda la vida; pero hablarlas entre amigos es un alivio». Es algo que hay que experimentar para creerlo. Cuando uno se siente triste, tiende a ver todo de color gris. En esas ocasiones es muy eficaz abrir el alma con algún amigo. A veces basta un mensaje o una llamada de teléfono breve y el panorama se ilumina de nuevo.

El cuarto remedio contra la tristeza es la contemplación de la verdad, del fulgor veritatis del que habla san Agustín. Contemplar el esplendor de las cosas, en la naturaleza o una obra de arte, escuchar música, sorprenderse con la belleza de un paisaje… puede ser un eficaz bálsamo contra la tristeza. Un crítico literario, pocos días después del fallecimiento de un querido amigo, tenía que hablar sobre el tema de la aventura en Tolkien. Inició así: «Hablar de cosas bellas ante personas interesadas es para mí un verdadero consuelo…»

El quinto remedio propuesto por santo Tomás es el que quizá uno menos podría esperar de un maestro medieval. El teólogo afirma que un remedio fantástico contra la tristeza es dormir y darse un baño. La eficacia del consejo es evidente. Es profundamente cristiano comprender que para remediar un mal espiritual a veces resulta necesario un alivio corporal. Desde que Dios se ha hecho Hombre, y por tanto ha asumido un cuerpo, el mundo material ha superado la separación entre materia y espíritu.

Un prejuicio muy difundido es que la visión cristiana del hombre se basa sobre la oposición entre alma y cuerpo, y este último sería siempre visto como una carga u obstáculo para la vida espiritual. En realidad, el humanismo cristiano considera que la persona (alma y cuerpo) resulta completamenteespiritualizada cuando busca la unión con Dios. Usando palabras de san Pablo, existe un cuerpo animal y un cuerpo espiritual, y nosotros no moriremos, sino que seremos transformados, porque es necesario que este cuerpo corruptible se vista de incorruptibilidad, que este cuerpo mortal se vista de inmortalidad.

«Nadie considere extraño tomar un médico del cuerpo como guía para una enfermedad espiritual», afirma santo Tomás Moro, reafirmando el pensamiento de su homónimo medieval: «El cuerpo y el alma están tan estrechamente unidos que juntos forman una sola persona, y así el malestar de uno de los dos genera en ocasiones el malestar de ambos. Por tanto, aconsejaría a todos que, ante cualquier enfermedad del cuerpo, se confiesen, y que busquen un buen médico espiritual para la salud del alma; asimismo, aconsejo que para algunas enfermedades del alma, además del médico espiritual, se busque el consejo del médico del cuerpo».

A través de estos cinco remedios se realiza la promesa divina y humana de Jesús: «Vosotros estaréis tristes, pero vuestra tristeza se transformará en alegría».

30/10/15

los hijos y el dinero

PD1: Hay que enseñarles a los hijos el valor del dinero, lo que cuesta ganarlo. Hay que alejarles de los caprichos, grandes (esos regalos demasiado caros en navidades) y pequeños, ese dinero despilfarrado en chuches… Pero tienen que saber lo que hay también y ver, en los padres, el ejemplo de austeridad, de vivir con moderación por mucho que se tenga… Sin un buen ejemplo paterno, no se enseña nada bueno, sino todo lo malo…

Siete claves para no malcriar a un hijo en relación con el dinero

¿Cuánto ganas? ¿Somos ricos? ¿Somos pobres? ¿Por qué no me puedes comprar tal o cual cosa si nos lo podemos permitir? Muchos padres estarán al corriente de este tipo de preguntas. Desde muy temprana edad los hijos se cuestionan sobre todo aquello relacionado con el dinero. Lo hacen muy a menudo. Más de lo que los mayores imaginan.

Algunos padres tienen reparos a la hora de dar una respuesta a estas preguntas. Piensan que si se habla demasiado de dinero criarán a niños avariciosos que demandarán más y más y se convertirán en personas avariciosas. Para el columnista de la sección de dinero del diario neoyorquino The New York Times, Ron Lieber, se trata de hacer todo lo contrario.

En su libro The Opposite of Spoiled: Raising Kids Who Are Grounded, Generous, and Smart About Money (Lo opuesto a malcriar. Cómo educar a los hijos para que tengan los pies en la tierra, sean generosos y listos con el dinero) Lieber explica que precisamente enseñar a los niños cómo funciona el dinero es lo mejor para no malcriarlos en este aspecto, algo parecido a lo que explicamos en el blog de VidaCaixa acerca de cómo en la televisión pública catalana se enseñaba a los más pequeños conceptos básicos de economía. La idea que subyace en las páginas del texto de Lieber es que la habitual inquietud de los padres acerca del dinero les impide educar a hijos financieramente responsables, como se explica en la reseña del libro en el propio The New York Times.

Lieber señala que, en su opinión, “generosidad, curiosidad, paciencia y perseverancia son atributos que se pueden enseñar a los hijos mediante el uso del dinero”. Considera el autor que hoy en día este tipo de lecciones cobran todavía mayor importancia debido a la mayor influencia de las redes sociales en los más pequeños.

Lieber considera, por ejemplo, que Instagram es “realmente dañino” para los más pequeños porque “ejerce una enorme presión de grupo” en ellos al mostrar estilos de vida y conductas poco edificantes (en determinados casos). Además, el columnista del Timesseñala que los más pequeños hoy se enfrentan a un futuro con mayores presiones financieras que los adultos, tales como el ahorro para su jubilación o el pago de su propio seguro de salud, con lo que este tipo de enseñanzas se hacen todavía más cruciales.

En un artículo de la revista Forbes, Lieber propone siete claves acerca de cómo utilizar el dinero para criar hijos financieramente inteligentes.

1.- Utilizar una paga como una herramienta de enseñanza

Lieber aboga por dar una asignación a los más pequeños independientemente de la realización de una tarea doméstica. También indica que, además de la paga, que deberá ser bien gestionada o se le penalizará -cambiando la contraseña del wifi de casa, por ejemplo-, puede ganar un dinero extra realizando otras tareas, como limpiar el coche al abuelo, trabajo por el que puede recibir un bonus.

2.- Dividir la asignación en tres frascos: dar, ahorrar y gastar

En forma de tarros, se trata del primer presupuesto del niño y debe aprender a gestionarlo con modestia, austeridad, prudencia y paciencia. Algunos estudios sugieren que el fomento de la paciencia durante la infancia se asocia a mejores resultados financieros en la edad adulta. Lieber también propone el pago de intereses o de “incentivos fiscales” a los pequeños que ahorren adecuadamente.

3.- Permitir que tomen sus propias decisiones de gasto

Cometerán errores, como es obvio, pero educar a un hijo para que tome decisiones adecuadas financieramente requiere que se le proporcione un cierto grado de autonomía. Una de las propuestas de Lieber es probar que el niño gestione un presupuesto de año escolar (nueve meses) y ver cómo se desenvuelve.

4.- Enseñar qué se entiende por querer y por necesitar

Cada familia deberá aplicar en este punto su hoja de ruta. Eso sí, hay que definir adecuadamente y establecer los límites de qué es cada cosa y por qué.

5.- Involucrarles en las decisiones solidarias

Cuando en una familia parte del dinero se asigne a solidaridad es conveniente que los hijos aporten su granito de arena y den su opinión al respecto.

6.- Enseñar la importancia del trabajo

No pasa nada porque un niño trabaje. Hay muchos padres preocupados por que si su hijo tiene un pequeño empleo no está estudiando y aumentado su currículum de cara a la universidad. Lieber recuerda que este tipo de trabajos cuentan con una alta correlación con mejores promedios académicos, siempre y cuando no excedan las 15 horas semanales.

7.- Mostrar gratitud

Dar las gracias, así de sencillo. Según Lieber, es un concepto que parece pasado de moda y muy de película estadounidense pero en el fondo mostrar gratitud ayuda a que los más pequeños se centren en lo que se tiene y no en lo que no se tiene.

29/10/15

vivir en armonía

PD1: La importancia de vivir en armonía conyugal

El matrimonio, y la familia de manera especial, es una escuela de amor, porque la convivencia diaria obliga a acoger a los demás con respeto, diálogo, comprensión, tolerancia y paciencia.

La armonía conyugal se logra cuando la pareja, al vivir el amor, “se supera a sí misma” y armoniza sus cualidades en una unión sólida profunda. Cuando esto ocurre, cada uno se enriquece con las cualidades del otro. Se da entonces una especie de “transfusión de dones” entre ambos. Pero para eso es necesario que la pareja llegue a la unidad, superando las falsedad, la inmadurez, la mentira, la infidelidad. Que nada los divida: mentiras, peleas, odios…

Es lamentable que entre muchas parejas, con el pasar del tiempo, y con la rutina del día a día, la atención al otro, y peor aún, el respeto, se van acabando. No tiene lógica, por ejemplo, que uno ofenda al otro con palabras pesadas y que provocan resentimientos; no tiene cabida que el marido hable mal de la esposa con los demás, criticándola con terceros. Esto también es infidelidad. Esto no sucede solamente en el campo sexual.

Por otro lado, es necesario estar atentos para que la atención y el cariño al otro no se apaguen. Es importante mantener encendida la llama del deseo de agradar al otro. Es en los detalles donde muchas veces se manifiesta: ¿Cuál es la ropa que a ella le gusta que me ponga? ¿Qué corte de pelo le gusta a él? ¿Cuál es la moda que le gusta? ¿Cuál es la comida que le gusta? ¿Cuáles son los muebles que prefiere? ¿Cuál es el coche que más le gusta? ¿Cuál es el pasatiempo que le gusta? En fin, la preocupación de alegrar al otro, sin caer en la exageración, está claro, es lo que mantiene la comunión.

Esto no quiere decir que el amor conyugal deba ser un “egoísmo a dos”. Como diría Exupéry, “amar no es mirarse el uno al otro, sino es que ambos miren en la misma dirección”. Esto es, la pareja no puede detenerse en sí misma, tiene grandes tareas delante: los hijos, la ayuda a los demás, la vida en la Iglesia, etc. Es importante mirar en la misma dirección y caminar juntos.

Para que la armonía se de en la vida de la pareja, cada día, deberá rechazar todo lo que pueda desunirla: peleas y palabras ofensivas, comparaciones con la vida y actitudes de otros matrimonios, malentendidos con la familia del cónyuge, envidia y celos del otro, malentendidos en el uso del dinero, reclamos, negatividad, apego exagerado a los padres, mal humor, meterse con el otro, en fin, todo lo que amargue la relación.

Para que la armonía se de es necesario conocer al otro. Cada uno de nosotros es un misterio insondable, único e irrepetible. Somos individuos. Cada uno de nosotros es insustituible y eso muestra lo importantes que somos para Dios. Cuando nos casamos, recibimos al otro de la manos de Dios y la familia, como un regalo único, singular, sin igual y que debe, por lo tanto, ser cuidado con el máximo cuidado para siempre.

Es fundamental para la vida de la pareja que cada uno conozca la historia del otro: su vida, su pasado, la realidad familiar, de dónde viene, etc., para poder comprenderlo, ayudarlo, amarlo, perdonarlo. Nadie ama a quien no conoce.

Todo nuestro pasado permanece vivo dentro de nosotros, y lo llevamos al matrimonio. Para que el otro me comprenda, necesita conocer mi pasado, la historia de mi vida. En ello radica la importancia de revelarle al otro ese “misterio” que somos, de manera clara y auténtica, sin falsedades ni mentiras.

Un misterio sólo puede conocerse si es revelado. Por lo tanto, cada uno necesita “revelarse”, con toda sinceridad y autenticidad, para que el otro lo conozca. Aunque esa práctica haya comenzado en el noviazgo, no debe cesar en la vida de la pareja. Siempre es tiempo de conocer al otro cada vez más, para descubrir sus riquezas.

Aquí entra la importancia del diálogo en la vida de la pareja. Algunas dificultades la descolocan y la pareja tiene que estar atenta a eso. Para algunos es la falta de hábito en el diálogo, no están acostumbrados a él. Por otro lado es necesario vencer tanto mutismo, o no hablar, así como el hablar de más, al punto de anular al otro.

Normalmente el hombre espera de la mujer que sea caprichosa, con él y con la casa, que cuide de su apariencia y lo estimule en sus actividades. La mujer, por su parte, espera comprensión, seguridad, atención a sus cualidades, afecto, romance, elogio, cariño y también estímulo para su realización. Las diferencias personales no son los obstáculos a la armonía conyugal, al contrario, la comunión de la pareja se arraiga en la complementariedad natural que existe entre el hombre y la mujer y crece en el intercambio de las riquezas de cada uno.

“Si quieres ser tratado como rey, entonces trata a tu esposa como reina”. Podemos decir que una pareja armónica es una pareja madura. ¿Qué es ser maduro? Es ser plenamente hombre o mujer.

28/10/15

no criticar, no enjuiciar

PD1: Lo que nos mata, la crítica al prójimo: somos unos criticones que enjuiciamos a todas horas…

Que las malas palabras no salgan de nuestra boca; que lo que digamos sea bueno, constructivo y oportuno, así hará bien a los que nos oyen.

Debemos quitarnos la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda la maldad. Debemos ser buenos, comprensivos, perdonándonos unos a otros.

27/10/15

reírse de uno mismo

PD4: En este mundo de siesos que vivimos, qué actual es: “Dichosos los que saben reírse de sí mismos, porque nunca terminarán de divertirse”, que decía Santo Tomás Moro. Alegría, alegría, que si no te ríes de ti mismo, es que eres un memo o engreído…

26/10/15

me he cabreado...

PD1: Hoy me he cabreado al ver la cantidad de coches descomunales que andan por ahí. La gente en vez de gastarse el dinero en cosas mejores, en tener más hijos, en ayudar a los demás, se compran unos cochazos para fardar, provocando envidia a la gente, generando esa necesidad de imitar que tenemos todos. Me tendré que confesar de envidia…, y rogaré para que otros no les pase como a mí, y que los que se compran esos cochazos sean misericordiosos con los demás.
Hoy me he cabreado también al ver la Misa del domingo llena de gente, sobre todo, gente mayor, jubilados… Me he cabreado porque no suelo verlos en la Misa de diario. ¿Dónde están? ¿Se conforman con ir solo a Misa el domingo, con la cantidad de tiempo que tienen libre? Ya sabes que a partir de cierta edad, la gente tiene más fe porque ve el final más cerca… Pero, ¿por qué van sólo el domingo? ¡Qué poco, qué pena!
Y me he cabreado porque los no tan mayores, esa generación de padres de 30 a 65 años, tengan tan poca predisposición a ir a Misa también. Dejaron de ir un día, y ya no volvieron más. No saben lo que se pierden. Tenemos que rogar por ellos para que les vuelva la fe, y no se contenten con ser consumistas de cochazos solamente. ¡Ay que caprichitos más caros, vanitas vanitatis…!

23/10/15

poco cristianismo...

PD6: “Aquí no tenemos mucho islam, sino poco cristianismo”, ha dicho Ángela Merkel.
¿Te imaginas a Rajoy diciendo esto? ¿Te imaginas que lo pudiera decir otro político español? ¡Qué pena no ser alemán, ya sé a quién votaría! Y sí, totalmente de acuerdo con doña Angela, hay que leer la Biblia todos los días…

22/10/15

nueva carmelita descalza...

PD1: Gracias a Dios, las vocaciones siguen apareciendo… Aunque no lo parezca, actúa.

https://www.youtube.com/watch?v=eL8qddUpIN0

21/10/15

¿qué tal tenemos la autoestima?

PD2: Es una cuestión de mejorar nuestra autoestima, de tener más confianza en uno mismo… Ver video de 3 minutos, donde nos cuentan 3 trucos que debemos hacer.

20/10/15

soberbia y humildad

PD1: Podremos encontrar en el Cielo todos los vicios y pecados, menos la soberbia, puesto que el soberbio no reconoce nunca su pecado y no se deja perdonar por un Dios que ama hasta el punto de morir por nosotros.

Y en el infierno podremos encontrar todas las virtudes, menos la humildad, pues el humilde se conoce tal como es y sabe muy bien que sin la gracia de Dios no puede dejar de ofenderlo, así como tampoco puede corresponder a su Bondad.

19/10/15

la alegría no es solo reirse

PD3: Alegría, esperanza. Qué bueno es este proverbio chino: "Ningún hombre puede impedir que el pájaro oscuro de la tristeza vuele sobre su cabeza, pero lo que sí puede impedir es que anide". Se pierde la esperanza cuando se pierde la fe. Es la esperanza, la fortaleza de saber que la vida dura mucho más que 85 años, que la vida es para siempre. Alegría de saber y creer en la vida eterna…

15/10/15

aprender a decir NO a los hijos

PD5: El trastorno de nuestra generación no es la de los hijos, sino la de sus padres. Por comodidad y desidia, hemos formado pequeños monstruos. El fracaso de un padre comienza el día en que, por comodidad, no le dice un NO necesario a un hijo. El egoísmo paterno convierte a los hijos en víctimas de sus caprichos.

14/10/15

ofrecer el trabajo diario

PD4: ¡Qué poco les gusta trabajar a muchos!
Es terrorífico, qué aburrimiento… Hay que poner los talentos a currar, que para eso los tenemos. Hay que trabajar bien, con esfuerzo, que nos deje cansados, agotados…, y acordarse de ofrecerlo. Si lo ofreces a Dios es como si estuvieras rezando todo el día. Es la satisfacción del deber cumplido, sabiendo que tus horas de trabajo, profesional y en casa, son horas de oración por otros.

13/10/15

¿A qué esperamos?

PD5: El Reino de Dios es como un banquete. Él nos invita y nosotros nos excusamos porque andamos ocupados, con nuestras cosas. Él nos dio la libertad para quererle o no, para seguirle o no… Nosotros somos los convidados. Si no acudimos al banquete, si no acudimos ahora, no cuando seamos viejos, o cuando nos pete, ¿no le estaremos despreciando? No importa, nos sigue esperando con toda la paciencia del mundo… Nos sigue invitando a su banquete, a su fiesta…, espera nuestra conversión. Quiere que le queramos… Nos deja la pelota en nuestro campo para que decidamos si chutamos ahora o esperamos a otro momento.

9/10/15

sobreprotección

PD1: ¿Sobreprotegemos a nuestros hijos? Ni lo dudes. Ayer en el parque acompañando a mi hija aluciné con lo que vimos. La mayoría de las madres tenían, de media, entre 35 y 40 años, con un hijo único que protegían y perseguían… Mi hija con 26 años y dos hijos era un bicho raro ahí. Esa tardía maternidad, donde sólo se tiene un hijo, provoca desazón en las madres que los sobreprotegen no vaya a ser que se les rompa…

Y esa excesiva protección no es solo cuando son niños de 2 años, dura muchos años más, hasta que los hijos, hartos de tantos mimos y de padres que vuelcan sus deseos en ellos, se rebelan en la adolescencia:

Dejadles crecer

Todos los padres quieren a sus hijos, pero no todos los saben querer. A veces los sobreprotegemos y no les dejamos crecer. Sin darnos cuenta convertimos nuestro amor a los hijos en un proteccionismo excesivo y, entonces, los agobiamos, no les dejamos tomar sus propias decisiones ni equivocarse, ponemos freno a su desarrollo personal y hacemos de ellos unos inmaduros consentidos.

Queremos lo mejor para nuestros hijos, y quizá aquí esté el error. No se trata tanto de querer lo mejor, sino su bien. Se dice que lo mejor es enemigo de lo bueno y en este caso se suele cumplir, porque “lo mejor” acostumbra a ser lo mejor para nosotros, no para ellos: comprarle un helado a un niño que monta una rabieta en plena calle puede ser “lo mejor” para evitar problemas, pero no es bueno para su educación. El camino fácil no es siempre el mejor camino. Lo fácil es, por ejemplo, hacerles la cama: ganamos tiempo y no tenemos que enseñarles a hacerla ni pelearnos con ellos, pero a la larga los estaremos convirtiendo en unos comodones.

En general, ponemos demasiado corazón y poca cabeza. Cargamos el amor de excesivo sentimentalismo y lo convertimos en cariño. Es el cariño el que hace ciego al amor. Y muchos hijos resultan “víctimas” del amor ciego de sus padres: comienzan aprovechándose de sus privilegios y acaban reclamando más exigencia y menos proteccionismo. Sabemos que tienen que pasar por malos tragos y que sólo así aprenderán a superarlos, pero no queremos verles sufrir porque, en el fondo, no queremos sufrir nosotros.

El proteccionismo de los padres no deja crecer a sus hijos y es, en ese sentido, un impedimento educativo. Así, se crean personas dependientes e inmaduras, que temen al futuro, incapaces de decidirse y que se resisten a crecer. Esos padres tienen la falsa idea de que protegen más y mejor a sus hijos si los encierran en una urna de cristal. Pero la urna se acaba rompiendo tarde o temprano. Suele ser en la adolescencia cuando se quiebra y cuando uno se halla totalmente desvalido, porque toda la protección que ha recibido se ha hecho añicos y ya no resulta efectiva. Cuando el adolescente que ha estado sobreprotegido choca con la realidad, lo hace sin prevenciones, porque nadie le ha enseñado a caer, entonces se ve obligado a crecer de sopetón, lo cual no es una buena forma de crecer.

Para dejarles crecer y fomentar que nuestros hijos maduren, podemos tener en cuenta estas ideas:

+ Proteger a nuestros hijos no significa encerrarlos en una burbuja. Quizá sea más fácil para nosotros, pero, a la larga, no lo es para ellos.

+ Ir dándoles pequeñas responsabilidades según la edad puede ser el comienzo de su autonomía.

+ Tratarlos como “mayores”, no como unos niños grandes. Debemos tratar a los hijos no como lo que son sino como lo que nos gustaría que fuesen.

+ Dejar que se equivoquen y aprendan de sus errores. No se trata de aprender a golpes, sino de que vayan ejerciendo su libertad.

También debemos ayudarles a:

+ Aceptar la realidad tal como es no tal como se la imaginan.

+ Vivir abiertos a los demás.

+ Asumir las propias frustraciones.

+ Tener sentido del humor.

+ Aceptarse como se es.

+ Actuar con capacidad crítica, siendo capaces de evitar tanto el gregarismo como el individualismo.

+ Respetar otros puntos de vista.

+ Asumir deberes y obligaciones sociales.

8/10/15

ayudan a evitar rupturas matrimoniales

PD2: Ante la avalancha de divorcios, es interesante recordar el papel que juegan los COF. Los Centros de Orientación Familiar (COF) tienen una orientación cristiana y eso marca la diferencia con otras unidades de atención familiar. Intentan por todos los medios mantener el vínculo de los matrimonios, en la medida en que se pueda. El 70% de las parejas que están en proceso de separación y que reciben asistencia en los COF solucionan sus problemas. El objetivo es tratar de ayudar para evitar que un vínculo como el matrimonio, beneficioso para la pareja y los niños, se rompa.

7/10/15

Rosario

PD3: Hoy es Nª Sª del Rosario. Es el santo de mi hija pequeña y el cumple de otra hija mía. Gran día de celebración familiar por estos motivos… Pero lo mejor es poder seguir rezando, como todos los días, un rosario a la Virgen. Esa cadencia de rezos que, mientras lo haces, vas pidiendo cada Misterio por algo. Estos días pidiendo que ilumine el Espíritu Santo a los participantes del Sínodo. Llevamos un año preparándolo y ahora es el momento de intensificar la plegaria…

6/10/15

se puede disfrutar...

PD5: El matrimonio se puede disfrutar… Es una gozada, no estás solo, compartes tu vida con alguien que te quiere. Ayuda mutua entre los esposos