30/10/15

los hijos y el dinero

PD1: Hay que enseñarles a los hijos el valor del dinero, lo que cuesta ganarlo. Hay que alejarles de los caprichos, grandes (esos regalos demasiado caros en navidades) y pequeños, ese dinero despilfarrado en chuches… Pero tienen que saber lo que hay también y ver, en los padres, el ejemplo de austeridad, de vivir con moderación por mucho que se tenga… Sin un buen ejemplo paterno, no se enseña nada bueno, sino todo lo malo…

Siete claves para no malcriar a un hijo en relación con el dinero

¿Cuánto ganas? ¿Somos ricos? ¿Somos pobres? ¿Por qué no me puedes comprar tal o cual cosa si nos lo podemos permitir? Muchos padres estarán al corriente de este tipo de preguntas. Desde muy temprana edad los hijos se cuestionan sobre todo aquello relacionado con el dinero. Lo hacen muy a menudo. Más de lo que los mayores imaginan.

Algunos padres tienen reparos a la hora de dar una respuesta a estas preguntas. Piensan que si se habla demasiado de dinero criarán a niños avariciosos que demandarán más y más y se convertirán en personas avariciosas. Para el columnista de la sección de dinero del diario neoyorquino The New York Times, Ron Lieber, se trata de hacer todo lo contrario.

En su libro The Opposite of Spoiled: Raising Kids Who Are Grounded, Generous, and Smart About Money (Lo opuesto a malcriar. Cómo educar a los hijos para que tengan los pies en la tierra, sean generosos y listos con el dinero) Lieber explica que precisamente enseñar a los niños cómo funciona el dinero es lo mejor para no malcriarlos en este aspecto, algo parecido a lo que explicamos en el blog de VidaCaixa acerca de cómo en la televisión pública catalana se enseñaba a los más pequeños conceptos básicos de economía. La idea que subyace en las páginas del texto de Lieber es que la habitual inquietud de los padres acerca del dinero les impide educar a hijos financieramente responsables, como se explica en la reseña del libro en el propio The New York Times.

Lieber señala que, en su opinión, “generosidad, curiosidad, paciencia y perseverancia son atributos que se pueden enseñar a los hijos mediante el uso del dinero”. Considera el autor que hoy en día este tipo de lecciones cobran todavía mayor importancia debido a la mayor influencia de las redes sociales en los más pequeños.

Lieber considera, por ejemplo, que Instagram es “realmente dañino” para los más pequeños porque “ejerce una enorme presión de grupo” en ellos al mostrar estilos de vida y conductas poco edificantes (en determinados casos). Además, el columnista del Timesseñala que los más pequeños hoy se enfrentan a un futuro con mayores presiones financieras que los adultos, tales como el ahorro para su jubilación o el pago de su propio seguro de salud, con lo que este tipo de enseñanzas se hacen todavía más cruciales.

En un artículo de la revista Forbes, Lieber propone siete claves acerca de cómo utilizar el dinero para criar hijos financieramente inteligentes.

1.- Utilizar una paga como una herramienta de enseñanza

Lieber aboga por dar una asignación a los más pequeños independientemente de la realización de una tarea doméstica. También indica que, además de la paga, que deberá ser bien gestionada o se le penalizará -cambiando la contraseña del wifi de casa, por ejemplo-, puede ganar un dinero extra realizando otras tareas, como limpiar el coche al abuelo, trabajo por el que puede recibir un bonus.

2.- Dividir la asignación en tres frascos: dar, ahorrar y gastar

En forma de tarros, se trata del primer presupuesto del niño y debe aprender a gestionarlo con modestia, austeridad, prudencia y paciencia. Algunos estudios sugieren que el fomento de la paciencia durante la infancia se asocia a mejores resultados financieros en la edad adulta. Lieber también propone el pago de intereses o de “incentivos fiscales” a los pequeños que ahorren adecuadamente.

3.- Permitir que tomen sus propias decisiones de gasto

Cometerán errores, como es obvio, pero educar a un hijo para que tome decisiones adecuadas financieramente requiere que se le proporcione un cierto grado de autonomía. Una de las propuestas de Lieber es probar que el niño gestione un presupuesto de año escolar (nueve meses) y ver cómo se desenvuelve.

4.- Enseñar qué se entiende por querer y por necesitar

Cada familia deberá aplicar en este punto su hoja de ruta. Eso sí, hay que definir adecuadamente y establecer los límites de qué es cada cosa y por qué.

5.- Involucrarles en las decisiones solidarias

Cuando en una familia parte del dinero se asigne a solidaridad es conveniente que los hijos aporten su granito de arena y den su opinión al respecto.

6.- Enseñar la importancia del trabajo

No pasa nada porque un niño trabaje. Hay muchos padres preocupados por que si su hijo tiene un pequeño empleo no está estudiando y aumentado su currículum de cara a la universidad. Lieber recuerda que este tipo de trabajos cuentan con una alta correlación con mejores promedios académicos, siempre y cuando no excedan las 15 horas semanales.

7.- Mostrar gratitud

Dar las gracias, así de sencillo. Según Lieber, es un concepto que parece pasado de moda y muy de película estadounidense pero en el fondo mostrar gratitud ayuda a que los más pequeños se centren en lo que se tiene y no en lo que no se tiene.

29/10/15

vivir en armonía

PD1: La importancia de vivir en armonía conyugal

El matrimonio, y la familia de manera especial, es una escuela de amor, porque la convivencia diaria obliga a acoger a los demás con respeto, diálogo, comprensión, tolerancia y paciencia.

La armonía conyugal se logra cuando la pareja, al vivir el amor, “se supera a sí misma” y armoniza sus cualidades en una unión sólida profunda. Cuando esto ocurre, cada uno se enriquece con las cualidades del otro. Se da entonces una especie de “transfusión de dones” entre ambos. Pero para eso es necesario que la pareja llegue a la unidad, superando las falsedad, la inmadurez, la mentira, la infidelidad. Que nada los divida: mentiras, peleas, odios…

Es lamentable que entre muchas parejas, con el pasar del tiempo, y con la rutina del día a día, la atención al otro, y peor aún, el respeto, se van acabando. No tiene lógica, por ejemplo, que uno ofenda al otro con palabras pesadas y que provocan resentimientos; no tiene cabida que el marido hable mal de la esposa con los demás, criticándola con terceros. Esto también es infidelidad. Esto no sucede solamente en el campo sexual.

Por otro lado, es necesario estar atentos para que la atención y el cariño al otro no se apaguen. Es importante mantener encendida la llama del deseo de agradar al otro. Es en los detalles donde muchas veces se manifiesta: ¿Cuál es la ropa que a ella le gusta que me ponga? ¿Qué corte de pelo le gusta a él? ¿Cuál es la moda que le gusta? ¿Cuál es la comida que le gusta? ¿Cuáles son los muebles que prefiere? ¿Cuál es el coche que más le gusta? ¿Cuál es el pasatiempo que le gusta? En fin, la preocupación de alegrar al otro, sin caer en la exageración, está claro, es lo que mantiene la comunión.

Esto no quiere decir que el amor conyugal deba ser un “egoísmo a dos”. Como diría Exupéry, “amar no es mirarse el uno al otro, sino es que ambos miren en la misma dirección”. Esto es, la pareja no puede detenerse en sí misma, tiene grandes tareas delante: los hijos, la ayuda a los demás, la vida en la Iglesia, etc. Es importante mirar en la misma dirección y caminar juntos.

Para que la armonía se de en la vida de la pareja, cada día, deberá rechazar todo lo que pueda desunirla: peleas y palabras ofensivas, comparaciones con la vida y actitudes de otros matrimonios, malentendidos con la familia del cónyuge, envidia y celos del otro, malentendidos en el uso del dinero, reclamos, negatividad, apego exagerado a los padres, mal humor, meterse con el otro, en fin, todo lo que amargue la relación.

Para que la armonía se de es necesario conocer al otro. Cada uno de nosotros es un misterio insondable, único e irrepetible. Somos individuos. Cada uno de nosotros es insustituible y eso muestra lo importantes que somos para Dios. Cuando nos casamos, recibimos al otro de la manos de Dios y la familia, como un regalo único, singular, sin igual y que debe, por lo tanto, ser cuidado con el máximo cuidado para siempre.

Es fundamental para la vida de la pareja que cada uno conozca la historia del otro: su vida, su pasado, la realidad familiar, de dónde viene, etc., para poder comprenderlo, ayudarlo, amarlo, perdonarlo. Nadie ama a quien no conoce.

Todo nuestro pasado permanece vivo dentro de nosotros, y lo llevamos al matrimonio. Para que el otro me comprenda, necesita conocer mi pasado, la historia de mi vida. En ello radica la importancia de revelarle al otro ese “misterio” que somos, de manera clara y auténtica, sin falsedades ni mentiras.

Un misterio sólo puede conocerse si es revelado. Por lo tanto, cada uno necesita “revelarse”, con toda sinceridad y autenticidad, para que el otro lo conozca. Aunque esa práctica haya comenzado en el noviazgo, no debe cesar en la vida de la pareja. Siempre es tiempo de conocer al otro cada vez más, para descubrir sus riquezas.

Aquí entra la importancia del diálogo en la vida de la pareja. Algunas dificultades la descolocan y la pareja tiene que estar atenta a eso. Para algunos es la falta de hábito en el diálogo, no están acostumbrados a él. Por otro lado es necesario vencer tanto mutismo, o no hablar, así como el hablar de más, al punto de anular al otro.

Normalmente el hombre espera de la mujer que sea caprichosa, con él y con la casa, que cuide de su apariencia y lo estimule en sus actividades. La mujer, por su parte, espera comprensión, seguridad, atención a sus cualidades, afecto, romance, elogio, cariño y también estímulo para su realización. Las diferencias personales no son los obstáculos a la armonía conyugal, al contrario, la comunión de la pareja se arraiga en la complementariedad natural que existe entre el hombre y la mujer y crece en el intercambio de las riquezas de cada uno.

“Si quieres ser tratado como rey, entonces trata a tu esposa como reina”. Podemos decir que una pareja armónica es una pareja madura. ¿Qué es ser maduro? Es ser plenamente hombre o mujer.

28/10/15

no criticar, no enjuiciar

PD1: Lo que nos mata, la crítica al prójimo: somos unos criticones que enjuiciamos a todas horas…

Que las malas palabras no salgan de nuestra boca; que lo que digamos sea bueno, constructivo y oportuno, así hará bien a los que nos oyen.

Debemos quitarnos la amargura, la ira, los enfados e insultos y toda la maldad. Debemos ser buenos, comprensivos, perdonándonos unos a otros.

27/10/15

reírse de uno mismo

PD4: En este mundo de siesos que vivimos, qué actual es: “Dichosos los que saben reírse de sí mismos, porque nunca terminarán de divertirse”, que decía Santo Tomás Moro. Alegría, alegría, que si no te ríes de ti mismo, es que eres un memo o engreído…

26/10/15

me he cabreado...

PD1: Hoy me he cabreado al ver la cantidad de coches descomunales que andan por ahí. La gente en vez de gastarse el dinero en cosas mejores, en tener más hijos, en ayudar a los demás, se compran unos cochazos para fardar, provocando envidia a la gente, generando esa necesidad de imitar que tenemos todos. Me tendré que confesar de envidia…, y rogaré para que otros no les pase como a mí, y que los que se compran esos cochazos sean misericordiosos con los demás.
Hoy me he cabreado también al ver la Misa del domingo llena de gente, sobre todo, gente mayor, jubilados… Me he cabreado porque no suelo verlos en la Misa de diario. ¿Dónde están? ¿Se conforman con ir solo a Misa el domingo, con la cantidad de tiempo que tienen libre? Ya sabes que a partir de cierta edad, la gente tiene más fe porque ve el final más cerca… Pero, ¿por qué van sólo el domingo? ¡Qué poco, qué pena!
Y me he cabreado porque los no tan mayores, esa generación de padres de 30 a 65 años, tengan tan poca predisposición a ir a Misa también. Dejaron de ir un día, y ya no volvieron más. No saben lo que se pierden. Tenemos que rogar por ellos para que les vuelva la fe, y no se contenten con ser consumistas de cochazos solamente. ¡Ay que caprichitos más caros, vanitas vanitatis…!

23/10/15

poco cristianismo...

PD6: “Aquí no tenemos mucho islam, sino poco cristianismo”, ha dicho Ángela Merkel.
¿Te imaginas a Rajoy diciendo esto? ¿Te imaginas que lo pudiera decir otro político español? ¡Qué pena no ser alemán, ya sé a quién votaría! Y sí, totalmente de acuerdo con doña Angela, hay que leer la Biblia todos los días…

22/10/15

nueva carmelita descalza...

PD1: Gracias a Dios, las vocaciones siguen apareciendo… Aunque no lo parezca, actúa.

https://www.youtube.com/watch?v=eL8qddUpIN0

21/10/15

¿qué tal tenemos la autoestima?

PD2: Es una cuestión de mejorar nuestra autoestima, de tener más confianza en uno mismo… Ver video de 3 minutos, donde nos cuentan 3 trucos que debemos hacer.

20/10/15

soberbia y humildad

PD1: Podremos encontrar en el Cielo todos los vicios y pecados, menos la soberbia, puesto que el soberbio no reconoce nunca su pecado y no se deja perdonar por un Dios que ama hasta el punto de morir por nosotros.

Y en el infierno podremos encontrar todas las virtudes, menos la humildad, pues el humilde se conoce tal como es y sabe muy bien que sin la gracia de Dios no puede dejar de ofenderlo, así como tampoco puede corresponder a su Bondad.

19/10/15

la alegría no es solo reirse

PD3: Alegría, esperanza. Qué bueno es este proverbio chino: "Ningún hombre puede impedir que el pájaro oscuro de la tristeza vuele sobre su cabeza, pero lo que sí puede impedir es que anide". Se pierde la esperanza cuando se pierde la fe. Es la esperanza, la fortaleza de saber que la vida dura mucho más que 85 años, que la vida es para siempre. Alegría de saber y creer en la vida eterna…

15/10/15

aprender a decir NO a los hijos

PD5: El trastorno de nuestra generación no es la de los hijos, sino la de sus padres. Por comodidad y desidia, hemos formado pequeños monstruos. El fracaso de un padre comienza el día en que, por comodidad, no le dice un NO necesario a un hijo. El egoísmo paterno convierte a los hijos en víctimas de sus caprichos.

14/10/15

ofrecer el trabajo diario

PD4: ¡Qué poco les gusta trabajar a muchos!
Es terrorífico, qué aburrimiento… Hay que poner los talentos a currar, que para eso los tenemos. Hay que trabajar bien, con esfuerzo, que nos deje cansados, agotados…, y acordarse de ofrecerlo. Si lo ofreces a Dios es como si estuvieras rezando todo el día. Es la satisfacción del deber cumplido, sabiendo que tus horas de trabajo, profesional y en casa, son horas de oración por otros.

13/10/15

¿A qué esperamos?

PD5: El Reino de Dios es como un banquete. Él nos invita y nosotros nos excusamos porque andamos ocupados, con nuestras cosas. Él nos dio la libertad para quererle o no, para seguirle o no… Nosotros somos los convidados. Si no acudimos al banquete, si no acudimos ahora, no cuando seamos viejos, o cuando nos pete, ¿no le estaremos despreciando? No importa, nos sigue esperando con toda la paciencia del mundo… Nos sigue invitando a su banquete, a su fiesta…, espera nuestra conversión. Quiere que le queramos… Nos deja la pelota en nuestro campo para que decidamos si chutamos ahora o esperamos a otro momento.

9/10/15

sobreprotección

PD1: ¿Sobreprotegemos a nuestros hijos? Ni lo dudes. Ayer en el parque acompañando a mi hija aluciné con lo que vimos. La mayoría de las madres tenían, de media, entre 35 y 40 años, con un hijo único que protegían y perseguían… Mi hija con 26 años y dos hijos era un bicho raro ahí. Esa tardía maternidad, donde sólo se tiene un hijo, provoca desazón en las madres que los sobreprotegen no vaya a ser que se les rompa…

Y esa excesiva protección no es solo cuando son niños de 2 años, dura muchos años más, hasta que los hijos, hartos de tantos mimos y de padres que vuelcan sus deseos en ellos, se rebelan en la adolescencia:

Dejadles crecer

Todos los padres quieren a sus hijos, pero no todos los saben querer. A veces los sobreprotegemos y no les dejamos crecer. Sin darnos cuenta convertimos nuestro amor a los hijos en un proteccionismo excesivo y, entonces, los agobiamos, no les dejamos tomar sus propias decisiones ni equivocarse, ponemos freno a su desarrollo personal y hacemos de ellos unos inmaduros consentidos.

Queremos lo mejor para nuestros hijos, y quizá aquí esté el error. No se trata tanto de querer lo mejor, sino su bien. Se dice que lo mejor es enemigo de lo bueno y en este caso se suele cumplir, porque “lo mejor” acostumbra a ser lo mejor para nosotros, no para ellos: comprarle un helado a un niño que monta una rabieta en plena calle puede ser “lo mejor” para evitar problemas, pero no es bueno para su educación. El camino fácil no es siempre el mejor camino. Lo fácil es, por ejemplo, hacerles la cama: ganamos tiempo y no tenemos que enseñarles a hacerla ni pelearnos con ellos, pero a la larga los estaremos convirtiendo en unos comodones.

En general, ponemos demasiado corazón y poca cabeza. Cargamos el amor de excesivo sentimentalismo y lo convertimos en cariño. Es el cariño el que hace ciego al amor. Y muchos hijos resultan “víctimas” del amor ciego de sus padres: comienzan aprovechándose de sus privilegios y acaban reclamando más exigencia y menos proteccionismo. Sabemos que tienen que pasar por malos tragos y que sólo así aprenderán a superarlos, pero no queremos verles sufrir porque, en el fondo, no queremos sufrir nosotros.

El proteccionismo de los padres no deja crecer a sus hijos y es, en ese sentido, un impedimento educativo. Así, se crean personas dependientes e inmaduras, que temen al futuro, incapaces de decidirse y que se resisten a crecer. Esos padres tienen la falsa idea de que protegen más y mejor a sus hijos si los encierran en una urna de cristal. Pero la urna se acaba rompiendo tarde o temprano. Suele ser en la adolescencia cuando se quiebra y cuando uno se halla totalmente desvalido, porque toda la protección que ha recibido se ha hecho añicos y ya no resulta efectiva. Cuando el adolescente que ha estado sobreprotegido choca con la realidad, lo hace sin prevenciones, porque nadie le ha enseñado a caer, entonces se ve obligado a crecer de sopetón, lo cual no es una buena forma de crecer.

Para dejarles crecer y fomentar que nuestros hijos maduren, podemos tener en cuenta estas ideas:

+ Proteger a nuestros hijos no significa encerrarlos en una burbuja. Quizá sea más fácil para nosotros, pero, a la larga, no lo es para ellos.

+ Ir dándoles pequeñas responsabilidades según la edad puede ser el comienzo de su autonomía.

+ Tratarlos como “mayores”, no como unos niños grandes. Debemos tratar a los hijos no como lo que son sino como lo que nos gustaría que fuesen.

+ Dejar que se equivoquen y aprendan de sus errores. No se trata de aprender a golpes, sino de que vayan ejerciendo su libertad.

También debemos ayudarles a:

+ Aceptar la realidad tal como es no tal como se la imaginan.

+ Vivir abiertos a los demás.

+ Asumir las propias frustraciones.

+ Tener sentido del humor.

+ Aceptarse como se es.

+ Actuar con capacidad crítica, siendo capaces de evitar tanto el gregarismo como el individualismo.

+ Respetar otros puntos de vista.

+ Asumir deberes y obligaciones sociales.

8/10/15

ayudan a evitar rupturas matrimoniales

PD2: Ante la avalancha de divorcios, es interesante recordar el papel que juegan los COF. Los Centros de Orientación Familiar (COF) tienen una orientación cristiana y eso marca la diferencia con otras unidades de atención familiar. Intentan por todos los medios mantener el vínculo de los matrimonios, en la medida en que se pueda. El 70% de las parejas que están en proceso de separación y que reciben asistencia en los COF solucionan sus problemas. El objetivo es tratar de ayudar para evitar que un vínculo como el matrimonio, beneficioso para la pareja y los niños, se rompa.

7/10/15

Rosario

PD3: Hoy es Nª Sª del Rosario. Es el santo de mi hija pequeña y el cumple de otra hija mía. Gran día de celebración familiar por estos motivos… Pero lo mejor es poder seguir rezando, como todos los días, un rosario a la Virgen. Esa cadencia de rezos que, mientras lo haces, vas pidiendo cada Misterio por algo. Estos días pidiendo que ilumine el Espíritu Santo a los participantes del Sínodo. Llevamos un año preparándolo y ahora es el momento de intensificar la plegaria…

6/10/15

se puede disfrutar...

PD5: El matrimonio se puede disfrutar… Es una gozada, no estás solo, compartes tu vida con alguien que te quiere. Ayuda mutua entre los esposos

5/10/15

cuidados especiales

PD5:Corazón roto…
Cuando las parejas se enfadan se hacen daño en el corazón. Es como cuando te da un infarto que se necrosa un trozo del mismo. En el amor, ese daño se suma a otros daños pasados y se van acumulando… No son buenos. Peor si cabe si se intenta solucionar como si nada hubiera pasado… Hay que evitarlos. Hay que tener mucho cuidado con las cosas que uno le dice al otro, lo que se echan en cara. Pueden hacer daño. Hay que tener mucha delicadeza con el otro… Cada uno en el matrimonio requiere unos constantes cuidados especiales por parte del otro… Y cuando eso falla, se cercena el amor, se rompe el corazón.

2/10/15

tan distintos

PD2: En nuestro tiempo, muchos han perdido el sentido de su vida y dicen que no vale la pena; que está llena de disgustos, dificultades y sufrimientos; que pasa muy deprisa y que tiene como perspectiva final, y bien triste, la muerte. Para el cristiano es distinto: mostrar con la alegría y el optimismo sereno de quien se sabe hijo de Dios, que todo en esta vida es camino de santidad; que dificultades, sufrimientos y dolores nos ayudan a purificarnos; y que al final nos espera la vida de la Gloria, la felicidad eterna.

Donde se encuentran cristianos de fe viva, no puede haber injusticia, violencia, abusos hacia los débiles... Todo lo contrario, ha de resplandecer la virtud de la caridad con toda la fuerza: la preocupación por los otros, la solidaridad, la generosidad... El cristiano es esta antorcha que, con el ejemplo de su vida, lleva la luz de la verdad a todos los rincones del mundo, mostrando el camino de la salvación... Allá donde antes sólo había tinieblas, incertidumbres y dudas, nace la claridad, la certeza y la seguridad.

1/10/15

¿Soy rarito o normal?

PD2: Somos unos raritos muy normales. Llevo muchos años escribiéndote estas postdatas y de vez en cuando me pregunto si merece la pena…, si no te cansas de mis rollos. Aunque para mi es una oportunidad que no puedo desaprovechar… Estamos en ese momento de la historia en que lo raro es ser normal… Menuda peña tenemos. Hay que seguir fieles en lo de siempre, en lo que nos gusta, en lo que creemos, en lo que nos llena. Lo demás, es pernicioso…

30/9/15

sí quiero

PD2: Es Dios quien nos elige. Da la fe a todos, pero al final elige a los que quiere para que vayamos por ahí hablando de Él. Y nosotros lo hacemos porque nos da la gana. El sí a Dios es porque queremos, nadie nos obliga, nadie nos dice lo que tenemos que hacer, es el sí más voluntario del mundo. Un “SI QUIERO” a todo lo que nos vaya pidiendo después…

29/9/15

las madres...

PD2: Las madres curran como ninguno. Tienen una labor esencial en la crianza de los niños y en la paz de la familia… Estas son unas cuantas mentiras que sueltan para formar a su prole…

28/9/15

¿dónde tenemos puesto el corazón?

PD2: "Mientras más vacío está el corazón de la persona, más necesita objetos para comprar, poseer y consumir", frase de la LaudatoSi, del Papa Francisco.

25/9/15

¿publicitar el dolor?

PD1: Decía el Señor que si tenías verdadero dolor no se lo mostraras a todo el mundo, y si hacías una buena acción no fueras publicitándola. Humildad siempre…

24/9/15

endiosiamiento frente humildad

PD3: Seréis como dioses, es lo que le dijo la serpiente a Adán y Eva. Tendréis todo el poder, mandaréis sobre todas las cosas, dominaréis la creación… Es el éxtasis de la soberbia. Qué poco lejos anda alguno en estos días… La erótica del poder, el dominarlo todo, el mandar a todos…, el yo, me, mi, conmigo…

Y frente a esto, el Señor dijo que nos hiciéramos como niños, que nos hiciéramos humildes, que nos simplificáramos, que no pensáramos mal de los demás, que no les critiquemos, que no les envidiemos, que seamos tan puros como son los niños, que queramos como quieren los niños, de verdad, sin esperar nada a cambio…

23/9/15

la sabiduría

PD2: "Donde hay humildad, hay sabiduría" (Santo Tomás de Aquino)

22/9/15

¿qué ven en el móvil?

PD1: Como padres y educadores se nos plantea un desafío nunca antes percibido: la mayor amenaza para nuestros hijos ya no está quizás en la calle, sino en la tranquilidad de nuestro hogar detrás de una pantalla. Diversos profesionales confirman la popularidad de la pornografía incluso entre preadolescentes. Consideran que nos encontramos ante una verdadera epidemia silenciosa y que la sociedad aún no es consciente de lo que está ocurriendo.

Que un chiquito de 15 años se infle a ver pornografía dura en Internet le hace que sea diferente, le trastoca su desarrollo humano, le hace cambiar sus relaciones con sus amigos y sobre todo, con las mujeres… No podemos quedarnos impávidos, debemos actuar, debemos saber qué hacen, dejándoles su libertad y sin atosigarles, pero al menos, debemos hablar con ellos de valores, de lo que está bien y lo que está mal. Y ser conscientes de que cuanto más viejo, más pellejos… No debemos ponernos en situación de curiosear, debemos evitar las tentaciones.

21/9/15

gente feliz...

PD2: De Seth:

Here's conventional wisdom:

Success makes you happy. Happiness permits you to be generous.

In fact, it actually works like this:

Generosity makes you happy. Happy people are more likely to be successful.

18/9/15

menos tristeza...

PD1: Decía Chesterton que lo contrario del cristianismo no era el ateísmo sino la tristeza. Así que a ver si nos reímos un poco más…

Oración del buen humor.

Autor: Santo Tomas Moro

Señor, dame una buena digestión, pero también algo para digerir.
Dame la salud del cuerpo y el buen humor, necesario para mantenerla.

Dame, Señor, un alma sencilla que sepa sacar provecho de todo lo que
es bueno y no se asuste cuando vea el mal, sino mas bien que se
encuentre el modo de poner las cosas en su puesto.

Dame un alma que no conozca el aburrimiento ni los refunfuños,
suspiros o lamentos, y no permitas que me atormente demasiado por esa
cosa demasiado incómoda llamada "yo".

Dame, Señor, el sentido del buen humor
Amen

17/9/15

excusas...

PD1: Ir o no ir a Misa…

17 típicas excusas para no ir a misa (¡Respondidas!)

Se acabaron los "¿Para qué si no entiendo?", "¿Dónde dice que es obligatorio?", "estoy cansado…",...

Cuántas veces nos hemos encontrado en pocas (o muchas) ocasiones de nuestra vida, convenciéndonos de no ir a misa bajo el engaño de alguna excusa: ¿Para qué si no entiendo?¿Dónde dice que es obligatorio?, estoy cansado…

Estas afirmaciones nos alejan de una celebración sin igual en nuestras vidas. Una participación a ser el cuerpo de la Iglesia y a recibir el gran regalo de la vida eterna que Dios nos ha dado a través de la Pasión de su hijo. A misa vamos a encontrarnos con Él para seguir participando de su sacrificio y agradecer el don infinito que Dios nos ha dado.

Citando las palabras del Papa Francisco, “Ir a misa nos hace intuir lo que estamos por vivir”. Ir a misa es un adelanto de la gloria que viviremos con Él en la vida eterna.

Queridos amigos -dijo el Papa Francisco en su catequesis del 5 de febrero de 2015-: ¡no agradeceremos nunca suficientemente al Señor por el don que nos ha hecho con la Eucaristía! Es un don muy grande. Y por esto es tan importante ir a misa el domingo, ir a misa no sólo para rezar, sino para recibir la comunión, este Pan que es el Cuerpo de Jesucristo y que nos salva, nos perdona, nos une al Padre. ¡Es hermoso hacer esto! Y todos los domingos vamos a misa porque es el día de la resurrección del Señor, por eso el domingo es tan importante para nosotros.

Con la intención de aclarar estas excusas y entender un poco mejor el sentido de ir a misa y el gran significado que tiene, hemos preparado esta simpática galería que confiamos nos ayudará a entender y participar mejor de la santa misa.

1 La Iglesia está llena de hipócritas que se dan golpes de pecho pero afuera son terribles...

Es verdad. Somos pecadores, pero tenga cuidado en juzgar al vecino, no vaya a ser que pierda de vista la astilla que tiene en su ojo. Juzgar no ayuda a nadie, no lo ayuda ni a usted, ni a mí, ni a nadie y tampoco cambia la situación.

"El que esté libre de pecado que tire la primera piedra". No la tire, se lo aconsejo, porque peca de soberbia. A misa vamos a buscar la misericordia de Dios. Por eso es normal encontrar ahí a tantos hipócritas, mentirosos, avaros, lujuriosos, etc. Si usted no es uno de nosotros, ni se moleste en pasar. 

El Papa Francisco en una audiencia fue muy tajante sobre este asunto: "Si uno no se siente necesitado de la misericordia de Dios, si uno no se siente pecador, ¡es mejor que no vaya a misa! Vamos a misa porque somos pecadores y queremos recibir el perdón de Jesús y participar en su redención y en su perdón".

A lo que yo le añadiría que ese participar de la redención de Cristo no tiene beneficios sólo individuales. No vamos sólo a pedir perdón para nosotros y ya. Lo hacemos para beneficio de todo el Cuerpo.

¡Piénselo así cuando vea a las demás personas que usted considera incoherentes con su fe! ¡Qué distintas serán sus misas! Podrá decir con alegría: ¡Qué bueno que vengan tantos hipócritas (yo incluido), porque habrá más que ofrecer, y porque Cristo nos busca como a sus ovejas perdidas!. Cuán distinta es esta aproximación. Nadie se salva solo. Estamos todos en la misma barca.

2. Yo puedo estar con Dios en todas partes, no necesito un lugar físico para sentirlo cerca.

Si un amigo me dijera que no necesita encontrarse conmigo físicamente, ni venir a mi casa, ni hacer gestos concretos, sensibles, explícitos para manifestar su cariño por mí porque le basta conservarme en su memoria (en su corazón), comenzaría a dudar de su amistad.

Alguno podría replicar diciendo: “pero, cuando un amigo muere, nos mantenemos vinculados así”. Es cierto, pero no del todo. ¿Acaso no vas a la misa de aniversario cuando se recuerda su muerte? ¿No le llevas flores al cementerio? ¿Por qué lo hacemos? Porque en el fondo es el movimiento natural de nuestro amor que desde el interior se desborda y se manifiesta hacia afuera. 

Decía san Alfonso María de Ligorio: "Si alguien hubiera padecido por un amigo injurias y heridas, y supiera luego que el amigo, al oír hablar de lo acontecido, no quisiera recordarlo, y cuando se le recordara, dijese: "¡Hablemos de otra cosa!", ¡qué pena sentiría aquel al ver el olvido del ingrato! Por el contrario, ¡qué consuelo experimentaría al cerciorarse de que el amigo profesaba testimoniarle eterna gratitud y que siempre le recordaba, hablando de él con ternura y sollozos!".

La misa es memorial que frecuentamos los amigos de Jesús, porque no podemos (ni queremos) olvidar lo que hizo por nosotros. 

Además como si fuera poco no sólo recordamos el sacrificio de nuestro Amigo como algo del pasado, sino que se hace actualmente presente, permitiéndonos participar de él, porque "el sacrificio eucarístico es la renovación del sacrificio de la cruz. Como en la cruz todos estábamos incorporados en Cristo; de igual manera en el sacrificio eucarístico, todos somos inmolados en Cristo y con Cristo" (San Alberto Hurtado).

3. La misa es tan aburrida...

Lo mismo le escuché decir una vez a un amigo norteamericano sobre el fútbol (soccer). ¡Me pareció inverosímil. Entonces le enseñamos las reglas del juego. Luego lo invitamos a jugar, a ir a los partidos, a conocer más de cerca a los jugadores, a reconocer las tácticas. Le enseñamos incluso a jugar FIFA. No fue fácil. El proceso de incorporación a veces toma tiempo. Pero al final el tiempo hizo su trabajo. Hoy es un fanático empedernido (valga la redundancia).

Salvando todas las distancias de la analogía (que siempre es más desemejante que semejante), creo que en el caso de la misa el que se aburre es uno.

El objeto del aburrimiento, para que sea objetivamente la fuente de la experiencia de aburrirse, tiene que ser a mi parecer algo sin sentido (sin una lógica), que no sea capaz de causar estupor, burdo, poco inteligente… la misa por supuesto no calza con este perfil.

La mayoría de las veces somos nosotros los que por burdos, poco inteligentes, incapaces de maravillarnos, insensibles al mundo espiritual y al silencio interior etc, nos volvemos incapaces de disfrutar de las grandezas de la misa.

Es necesario entrenarse: conocer mejor las reglas, los signos, la teología, y empezar a encontrarle o reencontrarle, según sea el caso de cada uno, el gusto. Cuesta. Es verdad, pero vale la pena. Cada granito cuenta. El tiempo se encargara de hacer su trabajo.

4. El domingo es mi único día libre

En este caso preguntaría parafraseando a Pilatos ¿qué es la libertad? La auténtica liberación nace del amor, de sabernos amados y de poder amar a los demás. "Sólo los amados pueden amar. Sólo los libres pueden libertar. Sólo los puros purifican, y solamente pueden sembrar paz los que la tienen", decía con justa razón el Padre Ignacio Larrañaga.

La siguiente pregunta lógica sería: ¿quién me puede dar ese Amor, esa Libertad, esa Pureza, esa Paz que necesito? La respuesta: Dios. Ir a misa es en realidad la actividad liberadora por excelencia. Es la hora decisiva de nuestro “día libre”, porque es la cumbre y fuente de nuestra reconciliación y libertad.

Sí, porque: "comulgar es vivir en Jesús y vivir de Jesús: como el sarmiento en la vid y de la vid. Jesús único principio y raíz de toda la vida: de la gracia, de la luz, de la fuerza, de la fecundidad, de la felicidad, del amor" (San Alberto Hurtado)

5. Iré cuando sienta que lo necesito. Obligada, jamás.

¿Quién puede decir que sólo tiene hambre de vez en cuando y que por ende sólo comerá cuando lo necesite, cuando lo crea conveniente? Nadie. El cuerpo nos obliga con una fuerza violenta a alimentarlo. Es cuestión de vida o muerte. Es inevitable. Lo mismo debería ocurrirle a quien descubre ese hambre espiritual que clama desde lo hondo con violencia.

Es imposible no sentirse necesitado. Es imposible no desear alimentar el espíritu. Es cuestión de vida o muerte: "La persona humana tiene una necesidad que es aún más profunda, un hambre que es mayor que aquella que el pan puede saciar, -es el hambre que posee el corazón humano de la inmensidad de Dios-. Es un hambre que sólo puede ser saciada por Aquel que dijo: "Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida" (Jn 6, 53-55)" (San Juan Pablo II).

6. No me gusta ir a misa.

Utilizar el criterio del gusto-disgusto para juzgar qué hacer o no hacer en la vida es algo bastante infantil. Es el clásico modus operandi de los niños. Las mamás lo saben mejor que nadie. Por lo mismo, es poco aconsejable ir por la vida dejándonos llevar por dicho impulso.

Podemos imaginarnos todas las actividades de crucial importancia que rechazaríamos bajo tal pretexto si fuese valido: “no me gusta este remedio que me recetó el médico”, “no me gusta hacer dieta”, “no me gusta hacer deportes”, “no me gusta estudiar, ir al colegio o a la universidad”, “no me gusta ir al trabajo (preferiría dormir hasta más tarde)”, etc.

Si nos rigiésemos por esta ley caprichosa acabaríamos enfermándonos, siendo despedidos del trabajo, no yendo al colegio o la universidad, y no desarrollaríamos muchos de nuestros talentos.

Es necesario madurar para descubrir que los sacrificios y las renuncias hacen parte fundamental de la vida y que son experiencias de gran valor pues nos permiten crecer y desplegar con plenitud nuestra existencia.

Con un poco de esfuerzo y perseverancia muchas de las actividades que al inicio nos cuestan (y por ende no nos gustan), con el tiempo comienzan a adquirir el sabor de la familiaridad, de la sana rutina del buen hábito, del sacrificio que libera, del rito capaz de darle un profundo sentido a la vida.

Y así poco a poco se nos desvela la belleza y el gran valor que se nos ocultaban a primera vista. En el caso de la Eucaristía es tremendo poder descubrir la presencia real de Dios y la posibilidad de compartir con Él una hora de tal cercanía

7. Mis hijos van a hacer mucho ruido y prefiero no molestar.

Esta es una idea tan anti-evangélica que de seguro se le ocurrió al diablo. También los apóstoles cayeron en la trampa de la falsa preocupación externa y protocolar. "En aquel tiempo presentaron a Jesús unos niños para que los tocara; pero los discípulos les reñían". ¿Qué lograron? Hacer enojar a Dios.

Supongo que usted no querrá cometer tan craso e inoportuno error. Y no lo digo yo, es la palabra de Dios: "Pero Jesús, al ver esto, se enfadó y les dijo: “Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis, porque de los que son como éstos es el Reino de Dios. Yo os aseguro: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él”. Y abrazaba a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos" (Mc10 13-16). Repito no lo digo yo: es la Palabra del mismo Dios.

8. No entiendo lo que dice el cura.

Haga un esfuerzo, tenga paciencia. Acérquese después de la misa a preguntar. Medite sobre el Evangelio y recuerde: el centro de la misa no es el cura, ni la prédica, sino el sacrificio reconciliador de Cristo y su presencia real. Rece también para que el Espíritu Santo ilumine a los sacerdotes (los inspire).

9. ¿En qué parte de la Biblia dice que es una obligación ir a misa?

Primero que todo no somos la religión “del libro” como se nos suele llamar.

La fuente de la Revelación es doble: la Sagrada Escritura y la Tradición. Minusvalorar la segunda es un grave error. 

Son muchos los testimonios de los primeros Padres y de otros documentos que dejan una clara evidencia de cómo las primeras comunidades cristianas se reunían a escuchar la Palabra y a celebrar la Eucaristía. 

Por supuesto estas prácticas no surgen de la creatividad apostólica, por el contario son la expresión coherente de una amplia gama depasajes bíblicos donde es explícito el mensaje de Dios.

Reportamos aquí solo algunos: "Recuerda santificar el Sabbat". (Éxodo 20, 8), "Luego tomó el pan, lo bendijo, y se los dio diciendo: "este es mi cuerpo, que será entregado por vosotros, hagan esto en memoria mía". (Lucas 22:14,19). "La copa de bendición que bendecimos ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo?". (1 Corintios 10,16).

“¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Y Jesús les dijo: --De cierto, de cierto os digo que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida... Desde entonces, muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Entonces Jesús dijo a los doce: -¿Queréis acaso iros vosotros también? Le respondió Simón Pedro: -Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna”. (Jn 6, 51-55, 66-68).

10. ¿Para qué voy si no puedo comulgar?

El Papa Francisco, en una de sus catequesis, nos recordaba que "sobre la mesa hay una cruz, que indica que sobre aquel altar se ofrece el sacrificio de Cristo: es Él el alimento espiritual que allí se recibe, bajo el signo del pan y del vino. Junto a la mesa está el ambón, es decir, el lugar desde el cual se proclama la Palabra de Dios: y esto indica que allí nos reunimos para escuchar al Señor que habla mediante las Sagradas Escrituras y, por lo tanto, el alimento que se recibe es también su Palabra".

Ergo, a la misa también vamos a nutrirnos de la Palabra de Dios.Además a la misa no solo vamos a recibir, también vamos a agradecer a Dios. “Eucaristía” significa esto en griego. Es el supremo agradecimiento que realizamos al Padre por todo lo que nos da, y en especial porque nos ha amado tanto hasta darnos a su Hijo por amor.

Por último, el deseo dilata el corazón. Vamos a misa con el deseo de poder recibir de nuevo al Señor. Por ahora tal vez no será posible. Paciencia. Se puede comulgar espiritualmente y como decíamos, alimentarnos de la Palabra que se encarna en nuestro interior (que no es poca cosa ¡ojo!).

Lo que es seguro, es que cuanto más dilatemos nuestro corazón delante del Señor, en modo más pleno se cumplirá el encuentro que anhelamos. 

"Puede resultar extraño – dice san Agustín- que nos exhorte a orar aquel que conoce nuestras necesidades antes de que se las expongamos, si no comprendemos que nuestro Dios y Señor no pretende que le descubramos nuestros deseos, pues Él ciertamente no puede desconocerlos, sino que pretende que, por la oración, se acreciente nuestra capacidad de desear, para que así nos hagamos más capaces de recibir los dones que nos prepara. Sus dones, en efecto, son muy grandes y nuestra capacidad de recibir es pequeña e insignificante. Por eso, se nos dice: Dilatad vuestro corazón". (Carta 130, a Proba)

11. A misa sólo van los viejos.

No es cierto. Depende del lugar. Aunque sí es cierto que en muchos lugares de Europa es así.

Ahora bien, los ancianos nos dan una cátedra de vida en ese sentido: por la sabiduría adquirida a través de los años y por el aproximarse inminente de la hermana muerte, logran vislumbrar con más claridad lo esencial de la vida que es invisible a los ojos, y se arriesgan, como pocos jóvenes lo harían, a dar ese salto de fe y a vivir contra-corriente y con coherencia su fe.

Muchos vuelven a ir a misa y a rezar habitualmente porque saben que allí encuentran "ese fármaco de inmortalidad, ese antídoto para no morir, ese remedio para vivir en Jesucristo para siempre" (San Ignacio de Antioquía). Qué importa el qué dirán y las falsas apariencias de este mundo que pasa. Deberíamos aprender de su testimonio y experiencia (como nos aconseja el Papa Francisco).

¿Cómo evitar llegar a esa situación donde los jóvenes dejan de practicar la fe? Si usted es uno de esos viejos sabios siga dando su testimonio con valentía y trate de llevar a misa a los nietos mientras se dejan llevar.

Si usted es uno de esos jóvenes inmortales que creen que la vida no acaba y la muerte no llega, y que ha puesto su fe en sí mismo, pues medite más sobre estos misterios y pregúntese ¿hacia dónde vamos? ¿qué hacemos aquí? ¿qué hay después de esta vida? ¿por qué tantas personas mayores van a misa? ¿qué ven ellos que no veo yo? Tal vez así podrá adquirir esa sabiduría profunda que falta en nuestros días y volverá a ir a misa.

12. Si llevo a mi bebe va a llorar toda la misa y voy a tener que salir

Salga y entre, y vuelva a salir. Tenga paciencia. ¿cuál es el problema? "Bueno, el problema –como dijo el Papa Francisco- es que nosotros nos cansamos de pedir perdón!”. Ánimo.

No se canse, pida perdón al prójimo del costado y también al sacerdote. Ellos la saben cuán difícil es conseguir a alguien que cuide al niño, y saben que usted no puede dejar de ir a recibir el perdón de Dios.

¿Y cómo puede estar segura de que la perdonaran? Porque la fuente de nuestra misericordia es Él (eso celebramos en la misa) y Él nunca se cansa de perdonar; somos nosotros los que, a veces, nos cansamos de pedir perdón, y no tenemos que cansarnos nunca, nunca. Él es el Padre amoroso que perdona siempre y cuyo corazón está lleno de misericordia para todos nosotros. Tenemos que aprender a ser más misericordiosos con todos".

13. Voy siempre a misa pero no veo ningún cambio en mi.

La comunión es el gran acto de fe. No todo lo que recibimos podemos medirlo, cuantificarlo con criterios de perfeccionismo efectivistas y pragmáticos. Hay un misterio que late allí que va mucho más allá de nosotros, mucho más allá de nuestro campo de comprensión, un cambio real sucede siempre: el Cuerpo de Cristo crece, aumenta, se eleva, porque el Señor se hace presente en nuestro corazón. 

Por eso hay que creerle a Jesús cuando recibimos los sacramentos pues "el que los recibe más frecuentemente se ve que recibe más frecuentemente al mismo Salvador, porque el mismo Salvador así lo dice: El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él" (Timoteo de Alejandría).

Si le creemos, necesariamente nuestra vida cambiará, es la lógica del peso y de la inercia: si el centro es Cristo, las orbitas de nuestra vida cambian y eso se nota. Alguno obstinado replicará igualmente: "¡Cuántos años comulgando a diario! —Otro sería santo —me has dicho—, y yo ¡siempre igual! —Hijo —te he respondido—, sigue con la diaria Comunión, y piensa: ¿qué sería yo, si no hubiera comulgado? (san Josemaría Escrivá).

14. No entiendo la dinámica de arrodillarse y pararse todo el tiempo.

Somos seres espirituales y materiales: no podemos vivir sin mediaciones, sin contacto, sin símbolos. La palabras símbolo viene del griego sym (con, juntos) y ballein (verbo que significa arrojar, poner), el resultado es elocuente, se trata de poner juntas dos cosas que separadas no poseen un significado completo con el fin de que adquieran la plenitud de este.

Por ejemplo en la antigüedad se rompía un disco por la mitad y cada pueblo conservaba una. Las mitades en sí mismas no poseían un significado pleno, pero una vez ensambladas se convertían en símbolo que representaban y recordaban una realidad que va mucho más allá del símbolo mismo: en este caso la alianza de la paz.

Ahora bien, cada vez que nosotros hacemos gestos como arrodillarnos, santiguarnos, ponernos de pie, estamos realizando una serie de signos litúrgicos llamados a expresar simbólicamente una serie de realidades.

En el caso de la misa lo más extraordinario es que muchos de los símbolos se vuelven no solo portadores de un mensaje o representación de un concepto, sino que realizan efectivamente aquello que significan.

Por ejemplo el padre cuando alza la hostia y dice las palabras de la consagración esta “poniendo juntos”, la realidad material de un trozo de pan y una serie de oraciones formales; ambas cosas por separadas no pueden decirnos mucho, pero juntas, se convierten en el Cuerpo de Cristo.

Nosotros por nuestra parte nos arrodillamos. Ese gesto que otras ocasiones podría no significar nada (me arrodillo para buscar un objeto que se cayó), en este momento al hacerlo delante de la hostia, que es el Cuerpo de Cristo, se convierte en un signo, un símbolo de verdadera adoración.

15. En mi parroquia no hay una misa sobria con recogimiento.

Primero hable con su párroco y vea cuál es el problema de fondo. Tal vez se lleve una sorpresa. Tenga presente que Dios ha suscitado toda clase de espiritualidades. La Iglesia sobreabunda de carismas con diversas impostaciones y colores. No es que unos sean mejores que otros, simplemente somos distintos. Dios lo sabe y por eso nos regala tantos dones.

Por eso, así como a usted no le ayudan las misas en su idioma y los cantos con guitarra, hay quienes paradójicamente no se recogen con el rito tridentino y con los cantos gregorianos.

No juzgue, respete y valore la pluralidad que es el signo de la grandeza de Dios, único capaz de sostener en unidad los polos diversos.

En todo caso, siempre puede buscar otra iglesia cercana que responda mejor a su sensibilidad espiritual. Recuerde: sólo corrija allí donde no se cumplan las normas litúrgicas correspondientes o se practiquen abusos. Del resto, maravíllese y dé gracias a Dios.

16. No soporto el contacto físico con desconocidos.

La misa es la celebración cumbre de una comunidad que entra en comunión total formando un solo Cuerpo. Aquí todo se amalgama. cuerpo, alma, espíritu. Todo se unifica en Cristo, Cabeza del Cuerpo.

Por ende, si usted quiere evitar el contacto y considera a su prójimo un desconocido (y no un hermano), sepa que está en el lugar equivocado. Aquí todo es contacto y hermandad. Como decía el Padre Hurtado, "con el sacrificio de Cristo nace una nueva raza, raza que será Cristo en la tierra hasta el fin del mundo. Los hombres que reciben a Cristo se transforman en Él. “Vivo yo, ya no yo, Cristo vive en mí”, decía San Pablo, y vive en mi hermano que comulga junto a mí y vive en todos los que participamos de Él.

Todos formamos un solo Cristo, vivimos su vida, realizamos su misión. Somos una nueva humanidad, la humanidad en Cristo. Estrechamente unidos, más que por la sangre de familia, por la sangre de Cristo, y en Cristo, por Cristo, y para Cristo vivimos en este mundo.

17. No puedo concentrarme, me dan ataques de risa

Si es risa de alegría y gratitud por los dones recibidos (eucaristía significa acción de gracias), me parece legítimo. Hay gente que es espontáneamente alegre. Eso sí, trate de no molestar a los demás, es decir, ríase contenidamente. Tampoco se le ocurra reírse durante la consagración, pues allí se reactualiza la pasión de Nuestro Señor (que de gracioso poco tiene).

Si por el contrario su risa es expresión de superficialidad burlesca e infantil, haga un esfuerzo y trate de madurar. Si no obtiene resultados pídale al Señor la gracia o llame a su médico.

Fuera como fuera, la meta es que la misa sea un reflejo de su vida. El Padre Hurtado lo resumía en una linda frase: "Mi misa es mi vida, y mi vida es una misa prolongada".